Alexei Ramírez necesitaba lucirse. Mejor dicho, seguirse luciendo, pues el día anterior, el jueves 23 de febrero de 2006, Alexei le había conectado cuadrangular a un lanzador muy difícil, Aristides Sevilla.
Cuba había reaccionado ante los relevistas nicaragüenses para ganar con facilidad, pero los isleños encaraban tal vez el mayor reto de su historia: iban a participar en el Clásico Mundial de Beisbol, donde enfrentarían a lo mejor de las Grandes Ligas.
Alexei quería ser uno de los titulares en esa batalla que establecería o hundiría reputaciones. El team Cuba solamente tendría tres juegos de fogueo, ante Nicaragua, antes de lanzarse a nadar en un mar lleno de tiburones.
Desafortunadamente, los nicas habían terminado su liga unas semanas antes, y los centroamericanos eran famosos en la isla por su falta de dedicación y disciplina, y efectivamente lucían mal.
Pero venía a lanzar un jovencito, con el número nueve a la espalda... Peligroso, los nuevos se cuidan. Efectivamente, Alexei fue dominado en rola inofensiva a tercera. Y no solamente él, los cubanos anotarían solamente una carrera en cuatro entradas ante el muchacho Wilber Bucardo, dándole tres hits en 15 turnos para promedio de .200.
Uno de los batazos fue cuadrangular de Yuliesky Gourriel. De hecho, Yuliesky, Alexei y todo el team Cuba dejaría establecida su calidad ante el mundo al terminar solamente detrás de Japón en el Clásico.
Pero el jovencito nica también había impresionado, y dos años después es uno de tres nicaragüenses entre los 1,049 jóvenes considerados prospectos por el experto más grande de Estados Unidos, John Sickels.
El papá de John trabajó en Nicaragua hace muchos años y la familia le tiene cariño a nuestro país, pero no crean que por eso “va a regalar la nota”... de eso come. El único beneficiado soy yo, pues estoy de metiche en la dedicatoria junto a luminarias como Bill James. Gracias, John.
De Wilber, John escribe que “tiene una dura recta que cae, llegando a las 93 millas y produciendo grandes números de roletazos, por lo menos en las menores bajas. Su slider y su cambio están en vías de aprendizaje, pero controla decentemente sus lanzamientos, y fue muy efectivo en categoría Rookie. No ponchó a muchos, pero produciendo rolas se puede salvar. Bucardo es de Nicaragua y no lo conoce mucha gente, pero hay que echarle el ojo. Si mejoran sus lanzamientos secundarios la primera seña será un aumento de abanicados. Nota C+”. (Quiere decir, prospecto que tiene algo).
El Baseball America también considera a Wilber prospecto, el número 19 de San Francisco, más o menos con la misma descripción, aunque considera que su mejor contribución a los Gigantes es haber convencido a su hermano menor Jorge de firmar con ellos en vez de con los Yanquis de Nueva York.
Por otra parte, nadie considera prospecto a Devern Hansack, pues la definición de prospecto es “posible futura estrella” y no “posible Grandes Ligas”.
Pero sí John Sickels, pese a que el costeño tiene 30 años. “Son circunstancias poco comunes”, y añade que su velocidad es de nivel medio, pero Devern tiene excelente control. “Puede hacer relevos largos y aperturas ocasionales”, es mejor que se vaya de Boston. Y agrega, “ha habido mucho peores lanzadores que han pasado varios años en las Mayores. Nota C”.