Ante la creciente demanda de los productos orgánicos en el mercado internacional, el Instituto Interamericano de Cooperación para la Agricultura (IICA) presentó una primera propuesta estratégica de políticas para Fomentar la Producción Orgánica en Nicaragua.
El documento, que se encuentra a disposición del sector agropecuario en el portal electrónico de esta entidad, recoge una serie de iniciativas sobre cómo mejorar y fomentar en el país el cultivo de productos orgánicos, para aprovechar al máximo los mercados internacionales.
Muestra de la importancia de la agricultura orgánica en el mercado internacional es que al menos 121 países practican este tipo de siembra, de los cuales unos 60 países cuentan con regulaciones, políticas estatales y estrategias de desarrollo e implementación para fomentar y regular esta práctica, según datos proporcionados por el IICA en Managua.
LOS OBSTÁCULOS
En su primer apartado, el documento menciona que a pesar de las dificultades de asistencia técnica, infraestructura y financiamiento que enfrenta el sector agropecuario nicaragüense, en los últimos 25 años el país ha mejorado en la producción de orgánicos.
Por ejemplo, menciona que Nicaragua es el país en Centroamérica con mayor superficie orgánica, certificada con más de 70 mil hectáreas en rubros como el café, ajonjolí, cacao, banano, plátano, frijol, tubérculos, frutales, pijibay, hortalizas, sorgo, canela, abono, miel, cacao, melón, sandía, algodón y coco, entre otros.
Este sector, compuesto por al menos siete mil productores, aporta cada año al Producto Interno Bruto (PIB) unos 16 millones de dólares.
No obstante, menciona que a nivel institucional las limitaciones del sector están concentradas en la ausencia de una institucionalidad integrada por tres pilares fundamentales: incentivo, desarrollo y fomento; regulación y control y organización del movimiento orgánico.
A estas limitaciones se suman también las amenazas que provienen del mismo sector agropecuario, las cuales están enfocadas en modelos que deterioran la calidad del ambiente, el paisaje, la biodiversidad, los beneficios de los productores y la sociedad.
Entre estas amenazas está la cultura en el uso excesivo e irracional de pesticidas en el sector agropecuario, los programas o proyectos públicos y privados que fomentan el uso de paquetes tecnológicos con alto uso de pesticidas químicos sintéticos sin control; y escasa cultura de conservación y manejo del ambiente.
Entre las políticas se propone fomentar el acceso a nuevos mercados, y promover la creación de nuevos incentivos y financiamientos para los productores.