Tal vez la interrogante de la columna de hoy nos “suene”a divorcio, entiéndase el disolver o separar, por sentencia, el matrimonio, con cese efectivo de la convivencia conyugal, sin embargo el “ruido” o duda inicia cuando usted (de haber tenido la oportunidad) se hospeda en un hotel y encuentra las camas separadas. ¿Es que acaso se va a descansar de un extenuado viaje? Supongo que los recién casados, no pensaran así, porque efectivamente existen habitaciones con camas matrimoniales, además que en nuestra cultura desde que tenemos uso de razón, papá y mamá duermen en una misma cama, por muy apretadito o angosta que sea el área de descanso. Hay países sin embargo, como Inglaterra (al menos en las películas) donde lo común, lo tradicional, es que las camas sean separadas ¿entonces es correcto o incorrecto dormir en causas separadas? Indiscutiblemente dos culturas diferentes, donde la idea no es competir, sino respetar, aunque de todas maneras valoremos los pros y los contras de dormir juntos o separados.
¿Qué haría usted, si su esposo padece de la llamada Apnea del sueño, defecto que producen los ronquidos por la noche?, ¿si quiere ver televisión o leer hasta bien entrada la noche?, ¿si duerme mal o si tiene diferentes trabajos en diferentes horarios? Estudios realizados por especialistas en América del Sur afirman que una de las ventajas de las camas separadas es que hace que la intimidad no sea forzada, por otra parte señalan que la relación se hace más atractiva, sacándola de la rutina. Inclusive en algunos casos se llega a la monotonía, por parte de la pareja donde tener el cuerpo del otro todas las noches en la misma cama: dormir aparte puede ser una manera de hacer que la relación sea más excitante y provocativa. Asimismo sostienen que esto “aumenta la necesidad de juegos de seducción entre ambos. En la medida en que hay distancia, el miembro de la pareja que desea al otro tiene que poner en práctica una serie de técnicas de conquista”.
Otros elementos que pueden incidir en que la pareja, duerma en camas separadas resulta, cuando hay hijos e hijas en que por su edad (frecuente el período de la niñez) —si hay bastantes camas en casa— solicitan dormir con la mamá, bien por un deseo “hoy quiero dormir con mi mama” y el padre simplemente toma su almohada y cambia de cuarto. La otra problemática es cuando existen desavenencias en la pareja, disgusto y cada uno “agarra para su lado”, evitando de esta forma, posibles roces, fruto de una actitud defensiva u ofensiva. Estas dos situaciones antes mencionadas suelen ser temporales, sobre todo la primera, en el caso de la segunda opción, si se entiende que el motivo de dormir separados aquella noche resultó tonto, el “retorno a casa” posiblemente tendrá una conciliación feliz y de nuevo juntitos.