Al menos 61 palestinos murieron y 150 resultaron heridos en una de las ofensivas más sangrientas del ejército israelí en la franja de Gaza desde el 2000, que llevó al presidente palestino, Mahmud Abas, a pedir una reunión de urgencia del Consejo de Seguridad de la ONU.
Los grupos armados palestinos, por su parte, dispararon más de 50 cohetes contra Israel, donde hirieron a siete personas, entre ellas dos niños y una mujer, en la localidad sureña de Ashkelon, a unos 10 kilómetros de la franja de Gaza, según el ejército.
La ofensiva hebrea llevó a Saeb Erekat, uno de los principales negociadores palestinos en el proceso de paz con Israel, a declarar a la AFP que las conversaciones con Tel Aviv “están enterradas bajo los escombros de las casas destruidas en Gaza”.
“El proceso de paz ha sido arruinado por las agresiones israelíes”, afirmó Erekat, en referencia a las conversaciones iniciadas entre ambos pueblos a finales de 2007 para alcanzar un acuerdo de paz en Oriente Medio antes de fines de año.
El presidente palestino, Mahmud Abas, consideró que la ofensiva israelí era “más que un holocausto”, y volvió a pedir “protección internacional” para el pueblo palestino al reclamar al Consejo de Seguridad de la ONU una reunión de urgencia.
“Es impensable que la reacción israelí a los disparos de cohetes palestinos, que nosotros condenamos, sea tan terrible y espantosa”, afirmó.
Por este motivo, Abas “pidió oficialmente al Consejo de Seguridad que se reúna de urgencia para abordar las agresiones israelíes en Gaza”, declaró a la AFP el portavoz del presidente, Nabil Abu Rodeina.