Román “Chocolatito” González enfrentó problemas para marcar la categoría minimosca, pero eso no parecía ser algún impedimento para que derrotara el sábado, sin mayores complicaciones, al mexicano Javier Maravilla Murillo, quien el año pasado había sido noqueado por Nerys Espinoza.
Sin embargo, González se llevó una sorpresa cuando el mexicano recuperó la vertical en las siete ocasiones que visitó la lona y terminó en pie los 10 asaltos del combate.
Maravilla Murillo demostró que aunque técnicamente en un discreto peleador, físicamente llegó en grandes condiciones y eso no parece ser una buena señal para un boxeador como Román, quien disputará la corona con el japonés Yutaka Niida, titular mínimo de la Asociación Mundial de Boxeo (AMB).
“Este mexicano me complicó un poco, porque se movía mucho... Siento que me faltó un poco de entrenamiento, pero son cosas que pasan en el boxeo y ahora más que nunca tengo que cuidarme cuando venga la pelea de título”, dijo González, ayer ya repuesto de su pelea de la noche anterior.
“Me faltó un poco de entrenamiento porque no tuve el mejor guanteo para una pelea de esta exigencia. En el gimnasio sólo Yáder Escobar me acompaña en el guanteo, el resto de muchachos están jóvenes o no les gusta trabajar conmigo y por eso no pude hacer el mejor trabajo”, añadió.
El “Chocolatito” reconoció que falló muchos golpes, pero insiste que esa falta de guanteo de calidad que le impidió adquirir las condiciones necesarias para definir temprano al Maravilla Murillo, apenas el segundo rival que le aguanta un trayecto de 10 asaltos.
“Fallé muchos golpes porque me faltó un buen guanteo. Son cosas que uno va aprendiendo en cada pelea que pasa, uno aprende de los errores y ahora me queda entrenar más para no enfrentarlos otra vez”, reconoció con mucha sencillez el talentoso peleador capitalino, que ahora dirigirá su mira hacia el campeón japonés Niida.