Vuelve a las tablas Sopa de Muñecas, que logra engarzar a su favor varios eslabones que conforman la pieza que ha conmovido a cientos de mujeres y hombres que han visto esta puesta dirigida por Lucero Millán.
La pieza alcanza momentos de real crudeza: la atmósfera, el sonido y las actuaciones de René Medina, Amanda Polo, Alicia Pilarte y Roberto Carlos Guillén provocan en los espectadores sentimientos encontrados muy fuertes
El primer éxito de esta obra, además de sus valores como pieza artística, es que ha permitido a muchísimas personas la oportunidad de asistir por primera vez a una función teatral.
Según un estudio investigativo realizado por el Justo Rufino, un 67 por ciento de los participantes nunca habían acudido a un teatro debido a que sus escasos recursos económicos les impiden pagar entradas para un espectáculo de ese tipo.
Sopa de Muñecas ha generado además un estado de opinión en torno al tema de la violencia intrafamiliar, pues participaron en los debates de la puesta grupos tan disímiles como la Red de Mujeres, Policía Nacional, ISNIN, IXCHEN, Xochiquetzal, Maestros Anden, Red Hombres Contra la Violencia, mujeres del Mercado Mayoreo, comunicadores radiales, comunidades rurales de Masaya, INPRHU, Colectivo Xochilt, Colectivo 8 de Marzo, Médicos del Mundo INJUDE, Upoli, UNA, FUNDECON, Colegio Vocacional Simón Bolívar, la comunidad de San Carlos.
Los debates de Sopa de Muñecas dejaron muy mal parados a los diputados y al Gobierno Central, a la hora de emitir criterios de valor sobre su desempeño, muy pocas personas creen que están haciendo bien su labor, en el mismo nivel están la Policía, la Iglesia, el sistema judicial y los líderes comunales, cuyos puntajes mayores oscilan entre regular y mal. La Comisaría de la Mujer es la que mejor puntaje positivo obtiene.
El consenso radica en que las instituciones deben aportar más y mejor. Por ejemplo, la Policía pide testigos, si no, no hay denuncia. La violencia intrafamiliar casi siempre ocurre dentro de las cuatro paredes del hogar, nunca hay testigos y cuando hay no quieren entrometerse en lo que consideran asunto privado.
Muchas de las mujeres que asistieron al teatro, han sido o son víctimas de la violencia familiar, en más de una ocasión hubo catarsis de personas que se identificaron con las circunstancias que la obra representaba, pues cargan consigo las terribles secuelas físicas y sicológicas de la agresión en el hogar.
Todo ello genera un valor agregado a la puesta del Grupo Justo Rufino Garay que ya está preparando nuevos estrenos sobre temas candentes de la realidad nicaragüense.
Sopa de Muñecas estará presentándose a partir del primero de marzo todos los fines de semana, a excepción de la Semana Santa, a las 7 de la noche en la sala de teatro Justo Rufino Garay.