La cooperación internacional, o ayuda, como le dice el pueblo, es parte fundamental del funcionamiento económico de nuestro empobrecido país. Actualmente, con casi 500 millones de dólares anuales representa un tercio del Presupuesto General de la República o el cuarenta por ciento del total de nuestras exportaciones. De manera que merece por su magnitud ser atendida con la responsabilidad y prudencia que su importancia amerita.
Las declaraciones casi vulgares del Vicecanciller de Nicaragua contra de s países europeos en días pasados, merecen por tanto una condena por parte de nuestro pueblo. Y más aun la reincidencia en estos ataques de parte de nuestro Presidente, que actuando de una manera totalmente irresponsable la arremetió en contra de estos países amigos, sin valorar el riesgo de su imprudencia y las posibles consecuencias negativas que con estas acciones puede provocar.
Parece ser que nuestro Presidente no se ha dado cuenta que ya no vivimos en la década de los 80, que nuestro país ha cambiado, que la situación mundial es diferente y que por lo tanto se hace necesario establecer relaciones armoniosas y respetuosas con los países amigos, más aun con los que de una manera generosa destinan recursos económicos importantes y necesarios para el funcionamiento de nuestro país.
Las demandas que hacen los cooperantes de fortalecer los procesos democráticos son coincidentes con la gran ansiedad de nuestro pueblo, que reclama libertad y democracia, ante las acciones claras de instaurar un nuevo proyecto de dictadura dinástica que los países amigos no están dispuestos a financiar y que representa un retroceso a los pocos logros institucionales alcanzados en nuestra incipiente democracia.
Nuestro Presidente prefiere claramente la cooperación venezolana, la que se administra a la medida de las necesidades de la clase gobernante. Y es que los amigos del socialismo del siglo XXI, además de aplaudirle todos sus desaciertos le permiten utilizar los recursos económicos sin ningún tipo de control y a conveniencia de los proyectos privados de la familia en el poder.
Es por eso que se embiste, se insulta, se vulgarea y se aporrea a la cooperación internacional de los amigos de Nicaragua, por no permitir la administración de los recursos a la medida de los CPC y el Pueblo Presidente, proyecto político que intenta enmascarar esta nueva dictadura familiar encabezada por un Presidente viajero e incapaz de gobernar, que está empobreciendo a nuestro pueblo y que al igual que en los 80 está desbaratando la economía de nuestro país.
Las acciones irresponsables en contra de los amigos cooperantes debe ser otra campanada de alerta a nuestro pueblo demócrata, para que enfrentemos de una manera unida y decidida este proyecto totalitario de Daniel Ortega que parece no quedó conforme con la destrucción que provocó en su anterior aventura política, que llevó a nuestro pueblo a ser el segundo país mas pobre de América Latina, solamente superando, y por poco, a Haití. Las próximas generaciones nos lo van a agradecer.