El presidente de Zimbabwe, Robert Mugabe, prestó juramento ayer domingo para un sexto mandato, apenas unas horas después que las autoridades electorales dijeron que ganó por abrumadora mayoría una segunda vuelta donde fue el único candidato y que ha sido ampliamente desacreditada.
La Unión Europea (UE), Canadá y los observadores de la Comunidad de Desarrollo de África Austral (SADC), se sumaron a las naciones y organismos internacionales que han cuestionado la transparencia y la legitimidad de las elecciones del viernes pasado.
Mugabe hizo declaraciones conciliatorias apenas horas después de que las autoridades electorales dijeron que él ganó la segunda vuelta que estuvo ensombrecida por actos de violencia e intimidación.
“Antes o después, como partidos políticos diversos, empezaremos conversaciones serias”, dijo Mugabe, de 84 años de edad, 28 de ellos en el poder.
La Comisión Electoral de Zimbabwe anunció que Mugabe consiguió dos millones de votos.
El líder de la oposición, Morgan Tsvangirai, se hizo con más de 230,000 votos, a pesar de haberse retirado oficialmente de las elecciones.
Un 42.37 por ciento de la población participó, según la ZEC, casi la misma cifra que en la primera ronda del 29 de marzo, aunque varias fuentes denunciaron que la policía y seguidores de Mugabe habían obligado a la población a participar en las elecciones.
Tsvangirai, quien se retiró de la segunda vuelta citando numerosos actos de violencia contra sus simpatizantes, restó importancia a la juramentación del domingo y dijo creer que los miembros del partido ZANU-PF de Mugabe estaban listos para las conversaciones.
“Creo que la realidad ha amanecido en todas las Élites de ZANU-PF”, afirmó Tsvangirai, quien encabeza el opositor Movimiento para el Cambio Democrático (MDC por sus iniciales en inglés).
MÁS SANCIONES
El Gobierno de Canadá anunció que impondrá, “de forma inmediata”, sanciones contra Zimbabwe y afirmó que no reconoce la legitimidad de la victoria de Mugabe.
“El uso sistemático por parte del Gobierno de Zimbabwe de violencia e intimidación representa una grave violación de los derechos humanos y los principios democráticos”, dijo a través de un comunicado el Ministro de Asuntos Exteriores canadiense, David Emerson.
Las autoridades de Ottawa señalaron que pondrán en marcha “una serie de medidas para restringir severamente sus relaciones con el Gobierno de Zimbabwe y para enviar un mensaje de solidaridad al pueblo de Zimbabwe”. Entre las medidas adoptadas, Ottawa restringirá viajes, relaciones de trabajo y estudios a altos funcionarios del Gobierno de Zimbabwe, oficiales militares y policiales así como sus familias.
Ottawa también impedirá que aviones registrados en Zimbabwe aterricen o vuelen sobre Canadá y animará a las compañías canadienses a que eliminen sus inversiones en el país africano.
La Presidencia eslovena de turno de la Unión Europea (UE) subrayó, en un comunicado, que la Unión “no excluye la posibilidad de tomar las medidas oportunas contra los responsables de los trágicos acontecimientos de los últimos meses”.