La última vez que Devern Hansack permitió carrera parecía que el mundo se le venía encima. Dos semanas después y 23 episodios consecutivos sin anotaciones, el “Monstruo” de Laguna de Perlas luce tan feroz, que nadie se sorprendería si en cualquier momento regresa a las Grandes Ligas con Boston.
Hansack consiguió ayer su cuarta victoria de la temporada en Triple A, al superar los Medias Rojas de Pawtucket 10-0 a las Alas Rojas de Rochester.
No fue un triunfo como cualquier otro. El costeño una vez más lució inmenso en la colina, con una labor de siete entradas de dos hits, ninguna base y ocho ponches, la mitad de ellos uno tras otro en un gran cierre.
De principio a fin, el nica aterrorizó a los bateadores de Rochester, dominando en fila a los primeros 11 que enfrentó, hasta que Darnell McDonald conectó una rola encima del tercer costal, para anotarse un doble con dos outs en la tercera entrada.
El boricua Randy Ruiz dio el segundo imparable abriendo el cuarto episodio, pero en nada afectó a Devern, quien cerró retirando en orden a los últimos nueve bateadores, antes de ceder su lugar al relevista hondureño José Vaquedano.
Hansack compartió la estelaridad del juego con el jardinero central de Pawtucket, Jonathan Van Every, quien disparó tres cuadrangulares, repartidos en los innings 5, 7 y 8, frente a tres lanzadores diferentes. Jed Lowrie acumuló dos vuelacercas, mientras que Gil Velásquez dio uno y así se construyó la paliza.
La lluvia aligeró el triunfo de Hansack, porque el juego se suspendió en el cierre del octavo.
Igual que en su anterior salida, frente a Richmond, los únicos dos bateadores que le dieron hit fueron los únicos que conocieron las bases ante el nica, que ha puesto out a 45 de 49 artilleros que enfrenta en sus recientes dos apariciones.
El momento y los antecedentes convierten a Hansack en una de las primeras opciones de los Medias Rojas de Boston para subir a las Grandes Ligas.