En septiembre de 2007, cuando el huracán Félix borró casas y derribó árboles en el caribe nicaragüense, un enviado de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) entró al país por el Aeropuerto Augusto C. Sandino. Su objetivo era buscar acercamientos con el Frente Sandinista y conseguir documentación como nicaragüense, lo que logró gracias a un amigo en el Consejo Supremo Electoral (CSE), comprobó LA PRENSA.
Su nombre clave dentro de la insurgencia colombiana es Alberto Bermúdez, falsea de la pierna izquierda, es cachetón, blanco, achinado, pelo liso y usa partido a la izquierda. Así se lee en la solicitud de cédula nicaragüense número 049052981, que tramitó en el distrito tres del CSE y que LA PRENSA tuvo a la vista.
Alberto es un personaje ligado a Rodrigo Granda, alias “Ricardo González”, el llamado canciller de las FARC, que vivió en la Colonia Centroamérica de Managua durante los años ochenta y se encuentra ahora en La Habana, Cuba, según el hombre que cuenta todo: un antiguo vecino suyo que comparte esta historia y que guarda, entre sus más preciados recuerdos, un libro firmado por él.
“Ellos son buenas personas. Él (Alberto) es combatiente. Alberto parece nicaragüense”, dice el pintor Genaro Lugo, un hombre menudo, que usa anteojos, y viste de camisa amarilla, short y chinelas café.
Lugo fue a traer a Alberto al Aeropuerto y lo ayudó, según otra fuente, a sacar sus documentos como nicaragüense, valiéndose de un funcionario amigo.
La amistad del pintor Genaro Lugo con esta gente nació en días de guerra. El pintor conoció entonces a Granda y Alberto, menos locuaz, más acampesinado que su jefe.
Para él, eran como cualquier persona hasta que después de varios encuentros supo que era uno de los jefes de la insurgencia colombiana. Luego perdió contacto. Lugo nunca supo que Granda fue capturado en Venezuela por Colombia durante 2003 en un operativo que provocó un escándalo y que lo soltaron en mayo del año pasado para que ayudara a concretar el intercambio de rehenes de la guerrilla con colegas suyos detenidos por el gobierno de Álvaro Uribe. Pero sí asegura que lo llamó por teléfono días antes que llegara Alberto para que lo recibiera.
Pintor sorprendido
Granda supuestamente lo llamaba desde La Habana, asegura este pintor nicaragüense nacido en 1933, pícaro, manos finas, discípulo del maestro de la pintura, Rodrigo Peñalba, y fundador, junto a Alejandro Aróstegui, Amary Barahona y otros, del grupo Praxis que cultivó el arte como expresión de rebeldía durante la dictadura somocista.
Es miércoles en la tarde. Genaro Lugo está muy adentro de su casa, probablemente en su estudio. Su esposa lee las cartas en un cuarto adjunto a la sala llena de pinturas. Está sorprendido. Jamás imagino, dice, que su nombre fuese a aparecer entre los archivos electrónicos de la computadora de “Raúl Reyes”, muerto el primero de marzo pasado en Ecuador tras un bombardeo del Ejército colombiano.
Pero así es. “Alberto regresó de Nicaragua. Nuestros amigos (los sandinistas) nos dejaron pegados de la brocha. Sacaron todo clase de pretextos y al huracán Félix le echaron toda la culpa. El maestro Genaro Lugo fue la salvación y se portó a la altura. No le fue posible a nuestro camarada reunirse con nadie del sandinismo. Logró sí sacarlos documentos que tanto necesitan”, informa un decepcionado “Ricardo” (Granda) a su jefe Raúl Reyes.
—Sí, sí, sí, yo lo recibí. Alberto se pasó una semana aquí, en mi casa. Lo recibí por la amistad que tenemos. El del FSLN, un muchacho joven así como vos, vino al final, pero nunca lo recibieron. Yo no sé que andaba haciendo— admite el pintor.
La misión de Alberto era establecer contactos al más alto nivel con el Gobierno, dice la documentación.
Según esos archivos, a las FARC les interesaba lograr el apoyo de Nicaragua para que fuese reconocida como fuerza beligerante, siguiendo los pasos de Venezuela. En varios correos, se menciona que Alberto es el que puede llevar documentación al país y entregar incluso misivas al Comandante Daniel Ortega.
Por eso, desde 2004 Alberto estaba interesado en tener su documentación como nicaragüense.
Las misiones de Alberto
Las FARC han necesitado supuestamente del FSLN para varias cosas. Desde el año 2000, intentaban lograr un préstamo de 100 millones de dólares de parte de Muammar Al Gadaffi, presidente de un país petrolero: Libia. Lo querían comprar armamento antiaéreo.
Buscaron, ante el silencio de ese país, a Daniel Ortega como el hombre que, según los mismos la guerrilla colombiana era de mucho peso en esa relación. “Ellos mismos nos explicaron las responsabilidades políticas a cargo del compañero Daniel Ortega, con la ejecución de las políticas del Gobierno Libio en nuestra región. Por tal razón acudimos a sus buenos oficios, en la esperanza de obtener una pronta respuesta”.
Ortega admitió el 22 de marzo pasado, durante una ceremonia con los representantes libios en el país, que había viajado 36 veces por lo menos a ese país desde que el Frente Sandinista de Liberación Nacional perdió el poder la primera vez en 1990 (dos veces al año enfatizó en un discurso).
Los correos de “Reyes”, hasta ahora, han arrojado una estrecha relación entre los sandinistas y las FARC, que tienen a La Habana como el punto de encuentro. Los principales contactos mencionados son el embajador de Nicaragua en Cuba, Luis Cabrera.
En las misivas se dice que el embajador de Cuba en Nicaragua, Luis Hernández, es un alguien bien cercano a ellos, al punto que le hicieron un almuerzo para despedirlo cuando dejó su cargo de embajador en Bogotá, poco antes de recalar en Nicaragua en marzo del año pasado. Ni Cabrera ni Hernández ni los representantes de Libia han respondido, hasta ahora, llamadas de este Diario.
El único que ha hablado hasta ahora es Jacinto Suárez, amigo de infancia de Ortega, quien considera un invento todos los datos encontrados en el ordenador de “Reyes”, pese a que fueron certificados por Interpol.
La solicitud de cédula
El 23 de abril de 2004 Alberto Bermúdez dice que necesita conseguir documentación como nicaragüense. Pero fue hasta el año pasado que logró tramitarla.
Según una fuente del distrito tres del CSE, fue gracias a la gestión de un amigo del pintor que lograron sacar el documento.
En esa solicitud del 11 de septiembre de 2007, a Alberto Bermúdez le cambian el nombre. Se dice que es nacido en Managua. Un equipo de LA PRENSA tuvo a la vista este documento. Esa misma fuente, que lo mostró, sostuvo que en ese distrito de Managua las FARC tuvieron una casa de seguridad pero no especificaron la dirección. “De eso no voy a hablar”, dijo el pintor cuando se le preguntó. Jamás negó la información.
LA PRENSA llamó al vocero del CSE, Félix Navarrete, para que opinara sobre este nuevo ribete del caso, pero fue imposible localizarlo.