La NBA entrega cada año el premio al Mejor Sexto Hombre y la NFL reconoce al mejor especialista y al mejor devolvedor con un viaje al Pro Bowl de Hawai cada febrero.
Mientras tanto, el jugador con mayor orientación de equipo en el beisbol debe conformarse con una palmada en la espalda de su mánager y una camiseta con la inscripción: “Jugué cinco posiciones y todo lo que recibí fue esta triste camiseta”.
Nadie sabe cómo llamar a esos muchachos que guardan distintos tipos de guantes en su casillero, aparecen cada día sin importar en qué lugar del terreno les toque estar —si es que siquiera juegan— y corren el riesgo constante de lucir como tontos por el bien del equipo. ¿Es un jugador sustituto, súper utilitario, súper suplente o simplemente, multidimensional?
Es un comodín para cualquier posición, pero no es una estrella en ninguna.
Una cosa es segura: está prevaleciendo más que nunca.
En 1992, sólo siete jugadores en las Grandes Ligas (Mariano Duncan, Casey Candaele, Lenny Harris, Jeff King, Dale Sveum, Rene Gonzales y Skeeter Barnes) jugaron al menos 20 entradas en las cuatro posiciones del cuadro interior o en tres posiciones dentro del cuadro y los jardines. Según la investigación de la agencia Career Sports & Entertainment, que representa a DeRosa, un total de 18 jugadores completaron esa hazaña en 2007.
Y es fácil descifrar por qué. Con los equipos teniendo al menos 12 lanzadores rutinariamente, las bancas se han acortado y los mánagers están desesperados por jugadores capaces de llenar varios huecos.
Los suplentes versátiles son claves también para cubrir alrededor de 60 jugadores de posición que actualmente se encuentran en la lista de lesionados por corto o largo tiempo.
Este rol requiere una serie especial de atributos.
“Desde un punto de vista físico, se trata de ser un buen atleta, determinación e instinto”, dijo un cazatalento de la Liga Nacional. “Pero lo más importante es que debes entender ese rol. No puedes verlo como que estás cediendo al cambiar posiciones. Debes verlo como una virtud, un aspecto valioso que posees”.
En la edición le rendimos tributo a aquellos jugadores que han realizado contribuciones en más de tres posiciones en esta temporada. Si espera ver aquí a tipos como Chone Figgins y Casey Blake, lo siento: sólo han jugado en dos.
Mark DeRosa, Cachorros (1B, 2B, 3B, LF, RF)
Cuando los Cachorros firmaron a DeRosa por tres años y 13 millones de dólares en 2006, lo imaginaban estableciéndose como segunda base titular. Pero se ha convertido en una pieza mucho más valiosa como una sábana de seguridad para Lou Piniella.
DeRosa, un ex mariscal de campo de la Universidad de Pennsylvania, provee un interesante dilema. Es una amenaza suficiente a la ofensiva (.299/.384/.464) para sostener más de 500 apariciones al bate. Pero cuando pasa demasiado tiempo en una posición, los analistas de talentos en las Grandes Ligas empiezan a buscarle fallas.
“Cuando jugué como campo corto, la gente me decía: ‘No sabemos si tienes el alcance para jugar ahí’”, dijo DeRosa. “Después como segunda base escuché: ‘Tus movimientos son largos y no realizas las doble matanzas tan rápido como otros muchachos’. Entonces pasé a tercera y no bateé la cantidad de jonrones que habitualmente conecta un jugador en esa posición. Hay razones por las que eres bueno, pero no tan bueno en cada posición”.
DeRosa, quien ha hecho de todo, excepto lanzar y catchear, en las Grandes Ligas, está levemente interesado en la posibilidad de jugar en las nueve posiciones del beisbol. Así se uniría a la pequeña fraternidad compuesta por César Tovar, Campy Campaneris, Scott Sheldon y Shane Halter, todos de la Liga Americana.
Brandon Inge, Tigres (C, CF, 3B, LF)
Inge es un atleta natural. Es sabido que puede volcar una pelota de basquetbol, llevar la pelota de golf a 350 yardas, y una vez entretuvo a sus compañeros pateando un gol de campo de 50 yardas durante un evento promocional en el Ford Field en Detroit. Hay rumores incluso que dicen que a Inge le gusta mandar las pelotas de práctica al techo del Metrodome de Minnesota.
Inge fue campo corto y relevista en la Universidad de Virginia Commonwealth antes que los Tigres lo eligieran en la segunda ronda del sorteo de 1998 con la intención de transformarlo en receptor. En 2004 pasó a jugar como tercera base y se convirtió en un defensor de calibre de Guante de Oro.
Cuando Detroit adquirió a Miguel Cabrera en diciembre, Inge podría haber sido cambiado si no hubiera sido por su abultado salario. Ahora los Tigres están felices de haberlo retenido. Inge jugó como jardinero central ante la ausencia de Curtis Granderson, volvió a tercera cuando los Tigres movieron a Cabrera a primera base y recientemente comenzó a repartirse tiempo detrás del plato con Iván Rodríguez.
Durante los entrenamientos de primavera, el coach de los Tigres, Andy Van Slyke, le dijo a Jayson Stark de ESPN.com que Inge es el único jugador en las Grandes Ligas con el talento para jugar en las nueve posiciones en un nivel alto. Según el Elias Sports Bureau, Inge, Dale Murphy y Craig Biggio son los únicos jugadores que han abierto una temporada como catcher y al vez como jardinero central. Una compañía bastante selecta.
Ramón Vázquez, Rangers (3B, SS, 2B, 1B)
Vázquez, quien jugó para cinco equipos antes de cumplir los 30 años, ha sido una revelación esta temporada. Ha ayudado a Texas a registrar un récord de 27-20 desde que Hank Blalock fue dado de baja con lesiones en el músculo abductor y la muñeca, y ha sido lo suficientemente productivo en tercera base como para permitir que Blalock pueda jugar en primera cuando vuelva de la lista de lesionados.
Los Vigilantes inicialmente firmaron a Vázquez por su guante, pero bateó para .368 en mayo y de manera rutinaria trabajaba bien los conteos en los turnos.
“Ha sido uno de los outs más difíciles en la alineación”, dijo Thad Levine, el asistente del gerente general de Texas. “Cuando los equipos llegan a la octava y novena posición en la orden y deben enfrentarlo, es un sufrimiento. Ha sido monumentalmente valioso para nosotros”.
Ryan Freel, Rojos (CF, LF, RF, 3B, 2B)
Freel habría estado en el tope de esta lista un par de años atrás. En 2004, completó 505 apariciones al bate jugando en segunda, tercera y las tres posiciones del jardín. Robó 37 bases y registró un porcentaje de embasarse de .375 como primer bateador.
Pero ahora tiene 32 años y todas esas zambullidas de cabeza y violentos encuentros con las paredes están cobrando su precio. Cuando Freel sufrió una lesión en el músculo abductor hace dos semanas, completó su sexto viaje a la lista de lesionados desde 2003. Hay una fina línea entre el empuje y la sobreexuberancia y a veces a Freel le cuesta descifrarla.
Hablamos con dos cazatalentos que usaron la palabra “temerario” para catalogar el estilo de juego de Freel. “Puede jugar en cualquier lado, mientras no se mate antes”, dijo uno.
Alexei Ramírez, Medias Blancas (2B, SS, CF)
Ramírez, apodado el “Misil Cubano” por el mánager Ozzie Guillén, sustituyó a Juan Uribe como el principal segunda base de Chicago hace tres semanas. Pero cuando Paul Konerko debió salir de la alineación por una lesión en las costillas el domingo ante Colorado, Nick Swisher pasó a primera y Ramírez se movió al central. Allí conectó dos imparables en la derrota de Chicago.
“Tiene la oportunidad de ser un muy buen jugador”, dijo un cazatalento de la Liga Nacional. “Tiene buena velocidad en su bate y un brazo fuerte. Ha sufrido un poco el cambio de posiciones. Es difícil incorporar a un novato y moverlo por todos lados”.
Con 6’3’’ pies y 185 libras, Ramírez ha generado comparaciones obligadas con Alfonso Soriano. Aunque no batea tan lejos ni corre tan rápido como Soriano lo hacía a los 26, es mucho más prolijo y tiene un juego defensivo muy superior en el centro del infield.
Marco Scutaro, Azulejos (1B, 2B, 3B, SS, LF, DH)
La gente de Oakland aprendió a querer a Scutaro en sus cuatro años con la franquicia. Produjo la cantidad suficiente de imparables importantes como para que los fanáticos crearan un cántico para divisarlo, similar al canto de Marco Polo que los niños usan para jugar en las piscinas.
A los 32 años, Scutaro está haciendo una carrera en base a salvar equipos en crisis. En Oakland, cubrió a Bobby Crosby, Eric Chávez y Mark Ellis mientras estuvieron en la lista de lesionados por largos períodos. Este año ha ayudado a los Azulejos tras las lesiones de Scott Rolen, David Eckstein y Aaron Hill.