Luis Aragonés rompió el maleficio de España y hoy la lleva a disputar la final de la Eurocopa, donde el rival es un viejo conocido: la Alemania de Joachim Loew.
Los españoles tienen 44 años sin ganar este torneo continental. La última vez fue en 1964, pero hoy en Viena pueden romper el ayuno, y para ello la “Roja” saldrá con todo su armamento, menos David Villa, quien quedó fuera de la alineación por lesión.
Sin embargo, Aragonés pondrá a Daniel Güiza y al extremo izquierdo a Cesc Fábregas. Ambos jugadores han demostrado sus habilidades con el balón.
Güiza, cuyo único señalamiento fue el penalti que no pudo definir en cuartos de final ante los italianos, sí ha reflejado que puede ser efectivo en momentos claves, como pasó en la semifinal, cuando terminó marcando el segundo tanto de España ante Rusia.
Fábregas, en tanto, puede darle al combinado español una proyección más ofensiva, abriendo más los espacios del ataque, y habilitar a los punteros con mejor precisión.
Hasta este punto, España no tiene ningún bajón fuerte en su plantel. La ausencia de Villa puede no afectar al equipo, siempre y cuando el estratega español pueda adaptar el juego con las nuevas incorporaciones.
Para esto, Aragonés realizó su primera sesión de entrenamientos en Viena con una primera línea de jugadores que estarán hoy en el juego. Sustituyendo a Villa, pondrá Güiza, y en un refuerzo al medio sector estará Fábregas.
Por lo demás, Ramos, Puyol y Capdevila se ubican en la defensa; Senna, Xavi, Iniesta, en el medio y de extremos Silva y puntero Torres.
Lo que sí pueden variar los españoles es su sistema de juego, el cual pasaba de un 4-5-1 a un 4-3-2-1. Aragonés puede presentarse con un interesante 3-5-2 ó 4-4-2.