De un lado la maquinaria alemana, ostentando sus trofeos de guerra y un saber de las estrategias más destructivas para revalidar su hegemonía en Europa. Ante ella un contendiente de imprevisible talento, pero sin el temple de la primera.
El tricampeón Alemania y España, que hace 44 años ganó su único título, jugarán hoy la final de la Eurocopa 2008 en el estadio Ernst Happel de Viena.
Los alemanes dicen que a su favor pesa la experiencia que dan los campeonatos ganados —tres en Eurocopa y tres mundiales—, más allá que en este certamen desconcertaron hasta al propio Franz Beckenbauer, alternando muchas malas con pocas buenas. Y aun así están en la final.
“Sé que los españoles sienten mucho respeto por nuestra forma de jugar. Necesitas cualidades especiales en una final y nosotros las tenemos”, advirtió el defensor Christoph Metzelder.
España no mira al pasado, sostiene su fe en lo que mostró en las tres semanas que duró el torneo: es el único invicto de los 16 equipos que arrancaron, le ganó al campeón del mundo Italia, al que nunca había vencido en el gran escenario, y en la semifinal barrió a Rusia 3-0, con una actuación destacada en cada una de sus líneas, como ha sido la constante en el certamen.
Ambos equipos llegan heridos al partido decisivo.
¿NI VILLA NI BALLACK?
El capitán alemán Michael Ballack no se entrenó ayer debido a una molestia en la pantorrilla derecha y está en duda.
La federación alemana confirmó la lesión y que el jugador estaba bajo tratamiento en el hotel del equipo, pero no dio mayores detalles.
En España ya quedó descartado el delantero David Villa, máximo artillero del certamen, con cuatro goles, a causa de una lesión muscular que sufrió en la semifinal ante Rusia.
Desde la Eurocopa 1964, el único trofeo en sus vitrinas, cayó sobre España una maldición que ni grandes futbolistas y entrenadores de ese país pudieron quebrar. Hubo una ocasión en la Eurocopa de 1984, pero se interpuso la Francia de Michel Platini en la final.
“No sé qué pasó hace 44 años, pero después de un mes con los muchachos veo que el grupo es fantástico. Tenemos un clima genial en el vestuario. Ésa es una de las claves de nuestro éxito en este momento”, aseguró el mediocampista Xabi Alonso.
El técnico Luis Aragonés hizo una jugada riesgosa al excluir del plantel para la Euro al goleador histórico Raúl González. Pero, tras pasar la tormenta de críticas, se salió con la suya: sin referentes de peso, fortaleció a un grupo de jóvenes con grandes cualidades que más allá de una rebeldía pasajera confían en la guía del “Sabio de Hortaleza”.
“Hay unos jugadores impresionantes, que se han unido y van bajo unas directrices marcadas. Además, hay un pensamiento positivo. El equipo está en muy buena forma, en un momento muy bueno y espero que podamos conseguir algo importante”, afirmó Aragonés.
“Este grupo ha hecho todo para ser campeón. Lo que pasa es que nos queda un eslabón más. Los alemanes son alemanes”, admitió.
España sufrirá la baja de Villa, pero sus compañeros dicen que su ausencia no le resta posibilidades a España en la final y a quien le toque entrar —el volante ofensivo Cesc Fábregas es el candidato— estará a la altura.
España no tiene misterios, muestra las cartas en la primera mano: control permanente del balón y atacar y atacar hasta desgastar al rival. Los mediocampistas Andrés Iniesta, David Silva, Xavi Hernández y Marcos Senna son el engranaje de esta maquinaria. Alternan de posición, aparecen por sorpresa en área rival y se sacrifican en la marca.