En el boxeo, el que pega siempre tiene el tiempo a su favor. Eso mismo pasa con esta Alemania de futbol intermitente, pero probada eficacia, que sale al terreno hoy, tras un cuarto título en la Eurocopa, para seguir convertida en el referente.
En la otra esquina está España, con su juego vistoso y fluido, que, tras quitarse de encima complejos históricos, se ha proyectado velozmente hacia la cima. Y después de conquistar un triunfo moral, al llegar con vida a esta etapa, quiere ahora una victoria real.
Ambas selecciones son las protagonistas de la final en la Eurocopa 2008, que llega a su culminación este mediodía, después de ofrecer uno de los mejores torneos en su existencia. De a acuerdo con los expertos, el nivel futbolístico colectivo ha sido alto, aunque ha faltado una gran estrella.
España y Alemania han tenido rutas distintas para llegar a la final. Los ibéricos apalearon 4-1 a Rusia, se sobrepusieron a un confuso inicio para imponerse 2-1 a Suecia en el filo del tiempo y liquidaron 2-1 a Grecia, en un juego que no pasará a la historia. Y cuando fueron exigidos por Italia, resistieron y ganaron por la vía de los penaltis.
EL CAMINO ALEMÁN
Y se encuentran con Alemania, después de haberle dado otra tunda 3-0 a Rusia, ya cuando las acciones de ésta habían subido.
Alemania, en tanto, pasó de un soberbia demostración 2-0 frente a Polonia, a revés 2-1 ante Croacia, lo que hizo sonar la alarma, pero aseguraron el pase con un triunfo ante Austria, antes de alcanzar su mejor nivel contra Portugal (3-2), uno de los más pujantes clubes del torneo.
Y se encuentra con España, debido a que acabó el sueño de Turquía, a quien le ganó a su estilo 3-2, en un partido vibrante, con un dramático gol de Lahm, ya cuando el árbitro estaba por llevarse el silbato a la boca. Es decir, está ahí con todo el mérito del caso, pero con un futbol que no termina de convencer a los entendidos.
Para los alemanes eso es intrascendente, siempre y cuando se mantenga a salvo el marcador. De nuevo se espera que basen su juego en la resistencia, fortaleza mental y el espíritu competitivo que parece transferirse de una generación a otra, independientemente de los nombres y el talento.
España debe volver a mostrar su futbol más elaborado, ese del toque, que le da ritmo al balón, que desajusta a los contrarios con sus constantes variantes, y luego da el zarpazo en el momento oportuno. Vamos a ver si son capaces de hacerlo ante los alemanes.