La juventud, la solidaridad del pueblo, la atención médica y las oraciones de sus padres mantenían vivo hasta ayer en la tarde al joven José Nicasio Díaz Medrano, de 18 años, quien permanece con su abdomen abierto esperando que las medicinas hagan efecto.
Este muchacho comenzó a recibir el tratamiento la tarde del miércoles y ayer su hermana Reina Díaz comentó que han impulsado una ardua batalla para salvarle la vida.
Reina dijo que José Nicasio ha presentado una leve mejoría luego de la primera dosis del suero indicado por el médico. Este costoso medicamento se ha garantizado a pesar de la pobreza de esta familia, compuesta por 17 hermanos.
“La solidaridad de la población ha sido grande y estamos muy agradecidos”, dijo Reina. No obstante resintió la indiferencia que ha demostrado el doctor Roberto García, médico que lo operó, y la Dirección del hospital, ante la dimensión del caso.
ALTAS FIEBRES
“No hemos podido ver al director, yo no lo conozco porque cuando lo hemos ido a buscar nos dicen que no está en su oficina, y el médico que lo operó se puso molesto con la familia por que denunciamos y pedimos ayuda”, dijo Díaz. Explicó que hasta la fecha, la familia desconoce qué le pasó a su hermano y por qué se le abrió la herida del intestino y del abdomen.
José Nicasio ingresó al Hospital Santiago, de Jinotepe, el 29 de mayo con un problema de obstrucción intestinal, según un resumen clínico que fue entregado a insistencia de la familia.
Éste no fue entregado en papel oficial del Ministerio de Salud, como toda entidad seria está obligada a hacerlo, sino en una hoja de papel bond escrita a mano. Al pie del resumen está el sello del hospital y una firma que no se sabe si es del médico que lo operó o del director.
Según Reina, su hermano no ha dejado de presentar fiebres altas todos los días. Dijo que aún mantiene abierta la herida del abdomen por donde se le exponen los líquidos gástricos, que le han causado una llaga en la piel.
“Cuando los médicos entran a ver a los pacientes en la mañana, sacan a todo mundo al pasillo y nadie nos explica nada, no tienen piedad con la familia”, refiere Reina.
Por su parte, Melba Jarquín, amiga de la familia y quien ha impulsado una campaña de apoyo, pregunta: “¿Dónde está la sensibilidad social con los pobres que tanto divulga el gobierno?”
“Este muchacho está vivo porque la familia se ha movilizado para garantizar todo el medicamento. ¿Por qué dicen que la salud es gratuita, si no lo es?”, cuestionó Jarquín. Indicó que la familia le ha comprado pastillas de Novalgina para la fiebre y un jarabe que vale 300 córdobas, porque en el hospital no hay esas medicinas.