Los maestros nicaragüenses están en el cielo o en el infierno, en dependencia del funcionario que se refiere a ellos: un sandinista o un liberal.
Una sesión especial en honor al Día del Maestro, celebrada ayer en el parlamento, lo demostró al detalle.
El primer discurso fue el del infierno, entonado por el diputado Emilio Márquez, cuyas palabras siempre fueron ahogadas por una barra de maestros que tenían una queja: “Márquez no es maestro, que se vaya”.
Pero Márquez habló y acusó al Gobierno de no dar trabajo, ni paz, ni reconciliación, ni aumentos salariales morales.
“Lo que queremos... es trabajo y paz”, cantó Márquez en alusión al tema que utilizó durante la campaña electoral el hoy presidente Daniel Ortega.
“Y.... fuera”, gritó automáticamente la barra de maestros que estaba en contra de Márquez. Los diputados sandinistas también hicieron coro: “Que se vaya, que se vaya”.
Márquez ni se fue ni pudo hablar con tranquilidad, debido al bullicio en su contra (“No es maestro, que hable un maestro”, gritaba la barra), pero lo que sí continuó haciendo Márquez fue criticar al Gobierno: “El aumento de Ortega no es moral, son pinches centavos”.