Estados Unidos “no se hace ilusiones” sobre el Gobierno de Pyonyang, pero, después de que Corea del Norte presentó su esperado informe sobre su programa nuclear, anunció el jueves que levantará parcialmente las sanciones que impone a este país.
En una declaración en la Rosaleda de la Casa Blanca, el presidente estadounidense George W. Bush declaró que su Administración notificará al Congreso que, en el plazo de 45 días, eliminará a Corea del Norte de la lista de países patrocinadores del terrorismo.
También levantará las sanciones comerciales que le impone bajo la Ley contra el Comercio con el Enemigo, lo que dejará a Cuba como el único país afectado por esa medida.
Esas sanciones prohíben que las empresas de Estados Unidos hagan negocios con Corea del Norte. La inclusión de Pyongyang en la lista de países patrocinadores del terrorismo impide que el Gobierno coreano reciba préstamos del Banco Mundial y otras instituciones internacionales.
El anuncio de Bush representa un importante giro en la política de Estados Unidos hacia Corea del Norte, uno de los países que el presidente había incluido en el famoso “eje del mal” junto a Irán e Irak a comienzos de su mandato.
Bush insistió en que, pese a todo, “Estados Unidos no alberga ilusiones respecto al régimen norcoreano”.
Aun así, declaró, las medidas anunciadas tienen como objetivo comunicar a Pyongyang que: “Nos fiaremos de ustedes en la medida en que ustedes cumplan sus promesas. Me complacen los progresos, pero no albergo ilusiones”.
“Este es un primer paso. No es el final del proceso, es el comienzo del proceso”, puntualizó.
El anuncio de la Casa Blanca se produce después de que funcionarios norcoreanos entregaran ayer a las autoridades chinas en Pekín su esperada declaración sobre sus actividades e instalaciones nucleares.
Además, el viernes, ante las cámaras internacionales, destruirá una torre del complejo atómico de Yongbyon para demostrar su compromiso con la desnuclearización de la península.
La declaración de actividades nucleares, pendiente desde diciembre, es resultado de un acuerdo con EE.UU., Rusia, China, Corea del Sur y Japón dentro de las conversaciones a seis bandas que se desarrollan en Pekín desde 2003, para lograr que Pyongyang se deshaga de su programa nuclear a cambio de incentivos diplomáticos y económicos.
Ese acuerdo estipulaba que Corea del Norte entregaría antes del pasado diciembre una información “completa y verificable” de su programa nuclear y reconocería las preocupaciones internacionales por la proliferación de armamentos y las tareas de enriquecimiento de uranio.
En declaraciones a la prensa, el consejero de Seguridad Nacional de la Casa Blanca, Stephen Hadley, indicó que las sanciones que se van a levantar a Corea del Norte son “relativamente de poca importancia”.
La medida beneficiará sobre todo a quienes busquen importar bienes procedentes de Corea del Norte o llevar a cabo transacciones financieras con ese país, explicó el alto funcionario.
En los próximos días los expertos estadounidenses analizarán cuidadosamente el contenido de la declaración norcoreana.