Con la vieja fórmula, pero los mismos jugadores, el técnico de Alemania Joachim Loew llegó más lejos que su predecesor Juergen Klinsmann al alcanzar la final de la Eurocopa con prácticamente un plantel idéntico al que terminó tercero en el Mundial de 2006.
Con Klinsmann, el equipo tenía un estilo más ofensivo. Loew, en cambio, ha vuelto a los tres pilares clásicos del futbol alemán: resistencia, compromiso y eficacia. Alemania sólo tuvo tres tiros al arco en la semifinal el miércoles ante Turquía y los tres sirvieron para ganar 3-2.
El tricampeón europeo le demostró a los valientes turcos que habían remontado marcadores adversos en sus últimos tres partidos, cómo se gana ante la máxima exigencia.
“Ahora esperamos con impaciencia la final. La presión terminó y podemos disfrutar”, dijo Loew ayer en rueda de prensa.
Alemania buscará ampliar a cuatro coronas su récord europeo en la final.
Hubo poca aptitud en la actuación alemana, pero la voluntad de luchar hasta el final le permitió ganar con un gol a los 90 minutos del lateral Philipp Lahm, quien participó del segundo gol de Miroslav Klose, pero también tuvo responsabilidad en los dos tantos de la selección de Turquía.
Alemania ha mostrado una irregularidad que desconcierta en el torneo. Se lució en el debut 2-0 ante Polonia, pero puso en riesgo su clasificación en la zona tras perder sin atenuantes 2-1 con Croacia.
Sin sobrarle nada, la ganó 1-0 a Austria y se metió en cuartos de final. Su mejor actuación fue precisamente en esa instancia ante el favorito Portugal, al que barrieron de la cancha 3-2.