Dura fue la ley…
¿Se acuerdan cuando en 2005 el Consejo Supremo Electoral le prohibió a Herty Lewites usar las banderas rojinegras en una concentración de Masaya, porque los derechos de esa bandera pertenecían al Frente Sandinista? En ese tiempo Lewites todavía era militante del FSLN y aún así se le advirtió, so pena de cárcel no utilizarla. De nada valió que se adujera el valor histórico, que esa bandera la creó Sandino, que era un símbolo del pueblo… Nada. El Frente Sandinista exigió la ley y prevaleció la ley.
…pero ahora no hay ley
Ahora el asunto es al revés. Carlos Mejía Godoy es quien, ley en mano, pide que no le usen lo que es suyo. Y del otro lado, esta vez está el Frente Sandinista esgrimiendo que esos cantos son del pueblo, que son símbolos de la lucha revolucionaria, que representan una etapa histórica, y que no importa lo que la ley diga, los van a seguir usando como ellos quieran porque no pueden “privatizar” la música. Miren lo que son las cosas: el Frente Sandinista quiere ganar este caso con los mismos argumentos que perdió Herty Lewites y quiere que Carlos Mejía pierda con los mismos argumentos que el Frente Sandinista ganó en ese momento.
Doble rasero
En el fondo, lo que vemos aquí es una muestra más de la lógica de doble rasero con que quiere vivir el Frente Sandinista. Hay una medida para ellos y otra para el resto. La ley es para que la cumplan los otros, pero ellos —“revolucionarios” muy entre comillas— sólo la cumplirán si les conviene. Lo dijo claramente el diputado sandinista Gustavo Porras el 30 de abril pasado: “Todo aquel que diga, hay que respetar el Estado de Derecho, la Institucionalidad, las Instituciones... ¡chivéense! ése está buscando cómo respetar el sistema existente, que está en contra de los pobres. Nosotros tenemos que decir ¡hay que transformar el sistema! Esa es nuestra palabra”.
Pobreza creativa
En el fondo de la discusión entre Mejía Godoy y doña Rosario Murillo asoma una tragedia. En el Frente Sandinista escasea el talento y los intelectuales… “¿Seremos entregados a los bárbaros fieros?”, dijo el poeta. Imagínese que a estas alturas nadie le ha podido hacer una canción al Poder Ciudadano o, peor aún, al gran líder. Por falta de vanidad no es, gritan desde la calle los cientos de rótulos gigantescos con la imagen de Ortega. ¿Por qué falta el talento entonces? Porque se han convertido en un partido donde, como dijo Oscar René Vargas horas antes de que le volaran la cabeza, “Pensar trae mucha adversidad…”.
Comercial
Byron Jerez le manejó a Arnoldo Alemán el dinero de su partido, las arcas públicas de su gobierno y sus negocios privados. Todo revuelto en un bolsón donde creció vigoroso el árbol de la corrupción. El “Byron Jerez” de Daniel Ortega se llama Francisco López. Este domingo, y aquí viene el comercial, la revista Magazine trae un perfil muy interesante de estos dos hombres unidos por el servicio a distintos caudillos de un mismo pacto.
Pleito errado
No logro entender qué gana Nicaragua en el pleito que el presidente Daniel Ortega sostiene con Colombia. Si lo vemos desde el ángulo de medir fuerzas militares, es un perro chihuahua ladrándole a un doberman, y si es por el lado de la razón, escogió el pleito equivocado cuando tiene uno justo muy a la mano: nuestro olvidado derecho internacional.