Su abuelo no sólo fue el primer cirujano pediátrico de Nicaragua, sino un médico recordado por su gran corazón. Ayer, Carolyn e Ivette Christine Esserman Caldera, nietas del doctor Humberto Caldera, llegaron al país con una donación de 10 mil dólares para la Asociación para Niños Nefropáticos.
La niñas Esserman Caldera, de 12 y 16 años, inspiradas por la labor de su abuelo decidieron crear la Fundación Esperanza, Amor y Sueños. Ambas llegaron a Nicaragua acompañadas de su mamá Ivette Caldera y ayer visitaron a los niños de la Sala de Nefrología del Hospital La Mascota.
César Delgadillo Cardenal, presidente de la Asociación para Niños Nefropáticos, dijo que la visita de las niñas Esserman Caldera y la entrega de la donación es parte de la sexta jornada de trasplantes de riñón que realizaron del 16 al 19 de junio, en la cual lograron trasplantar riñones a tres niños.
Informó que con los recientes tres trasplantes, se han realizado 17 desde que iniciaron en el 2005 y se realizará una nueva jornada a finales de este año, siempre con apoyo de médicos de Costa Rica y Nicaragua.
Delgadillo explicó que la donación se utilizará para el sostenimiento de la unidad de Hemodiálisis de la Sala de Nefrología.
Actualmente la Asociación para niños Nefropáticos mantiene 16 niños en diálisis peritoneal y en hemodiálisis a otros 10, “tienen que estar en hemodiálisis obligatoriamente hasta que sean trasplantados”.
Explicó que una vez trasplantados tienen que tomar medicamentos antirrechazo de por vida. Esos medicamentos tienen un costo de 800 dólares mensuales.
Todo es costeado por la Asociación de Niños Nefropáticos, en conjunto con la Asociación del Bambino Nefropático, el Gobierno de Lombardía y el Ministerio de Salud.
La Sala de Nefrología de La Mascota brinda unas tres mil consultas externas al año y mantiene a unos 850 niños hospitalizados, muchos de ellos en espera de un riñón. Atiende a niños de 0 a 15 años.