El Club de Jóvenes Ambientalistas (CJA), en Managua, recibió la noticia de que Japón aceptó someter a discusión los procedimientos de investigación que se vinculan con la cacería científica de ballenas, con reservas.
Carlos Avilés, presidente del CJA, aseguró que tenían conocimiento de que antes de esta decisión Japón había movido sus fichas para que varios países, incluso los organismos de la sociedad civil participantes en la cumbre que se celebra en Santiago, Chile, se mostraran a favor del levantamiento de la moratoria que prohíbe la matanza de cetáceos para cualquier tipo de actividad.
“Otra de las cosas que nos informaron es que se está dando apertura a las organizaciones independientes, de la sociedad civil; eso es bueno, porque tenemos voz aunque no votos, sin embargo podemos presentar nuestros puntos de vista del porqué estamos en contra de la cacería de ballenas en el mundo”, dijo Avilés.
El presidente del CJA informó que los representantes de los 81 países participantes acordaron crear una comisión de trabajo, cuya función será analizar las propuestas de los naciones para luego tomar una decisión sobre el tema.
Avilés cree que la decisión de la comisión de trabajo no será dada a conocer en Santiago.
Por Nicaragua se conoció que viajaron a la reunión el presidente ejecutivo del Instituto Nicaragüense de la Pesca y Acuicultura (Inpesca), Steadman Fagoth, y el diputado sandinista Edwin Castro Rivera. También viajó Rafael Estrada, quien es miembro del CJA.
APARECE MARENCO
Hasta ayer por la tarde se desconocía si Castro y Fagoth se habían pronunciado en contra de la matanza de ballenas, pues antes de marcharse aseguraron que esa era la posición del Gobierno actual.
Lo que sí conoció el CJA es que Miguel Marenco, director de Inpesca durante la administración de Enrique Bolaños, se encuentra en Santiago como miembro de una de las organizaciones que promueven la cacería de cetáceos.
Marenco fue señalado en varias oportunidades por la organización ambientalista internacional Greenpeace, de que sus viajes a Tokio eran pagados supuestamente por la nación nipona para garantizar el apoyo de Nicaragua a Japón en la CBI, al momento de votar a favor de la suspensión de la moratoria de la cacería de ballenas.