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Defensores del idioma
Pese a los depredadores del español, tenemos muchos defensores
Inés IzquierdoHablemos del Idioma
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En días pasados anduve de gira por Nicaragua. Fui a presentar mi libro a varios lugares.

Estuve en la Upoli, donde me recibieron con mucho cariño y muestras de interés por nuestra labor en LA PRENSA.

En León fuimos a la UCAN (Universidad Cristiana Autónoma de Nicaragua), allí nos esperaba una buena representación de intelectuales destacados, escritores, docentes y estudiantes que se dieron cita para defender el idioma español.

La Cátedra Abierta de la Universidad Centroamericana (UCA) fue un espacio excepcional para discutir con los futuros comunicadores los usos correctos del idioma español.

Creo que en esta universidad es donde hemos vendido la mayor cantidad de libros.

En la UdeM charlamos con muchos estudiantes de Comunicación interesados en usar bien su lengua materna, igualmente sucedió en Jinotega y en Granada, donde la Casa de los Tres Mundos nos apoyó junto a la Alcaldía.

A todos quiero dar las gracias por su colaboración con mi proyecto, igual que a Guillermo Rothschuh, que escribió una crítica muy buena sobre mi libro.

Todos estos encuentros me han quitado la decepción que sentí la semana pasada, cuando pasé varios días haciendo exámenes y casi todos los alumnos salían mal.

Mi columna generó una polémica que no esperaba, hubo quien me acusó de hacer publicidad. ¿Para qué si he tenido la publicidad necesaria en LA PRENSA? Suficiente todos los anuncios y cobertura de mi presentación.

Con y sin libro siempre he criticado los males que aquejan a la enseñanza del español como lengua materna y extranjera.

Y no lo hago desde un balcón, sino desde el ruedo, porque aún soy maestra y doy clases.

Si tienen buena memoria recordarán mi crítica a los maestros karaoke, que si no llevan una presentación de power point no dan clases. Sin ella no cantan porque están vacíos de conocimiento y lo único que hacen es leer unas tras otras todas sus diapositivas.

No soy perfecta, a mí se me van errores, como a todos, pero al menos me preocupo para que no suceda siempre. Ésa es la diferencia.

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