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Gabriela Tapia dice que en su colegio, sus compañeritos de clase la ven como una niña extraña, porque se inyecta insulina. Un día llorando le dijo a su mamá que no quería pincharse. Ella le respondió que era la única forma de permanecer con vida. En lo que va del año, cinco niños con diabetes han muerto. Más de mil niños en Nicaragua sufren esa enfermedad. Pág. 11A
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