Desértico. Así luce el área donde se construye el programa habitacional El Pueblo Presidente. /LA PRENSA/ B. PICADO
Casas Para el Pueblo van a “medio gas”
Anne Pérez Rivera
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Programa gubernamental luce abandonado, luego que constructora regresó préstamo-puente al INSS

Aparecieron de la nada y desaparecieron como por arte de magia. Esa es la realidad de los cientos de obreros que, como hormigas, construían las viviendas del proyecto El Pueblo Presidente y que, por falta de dinero, desaparecieron del lugar y abandonaron sus ocupaciones.

En un recorrido por la zona ubicada en el barrio Santo Domingo, se comprobó que la cantidad de trabajadores se redujo en más de ochenta por ciento y la cantidad de materiales de construcción también es mínima.

Aunque el Gobierno no da explicaciones oficiales, se conoce extraoficialmente que la devolución de más de un millón de dólares por parte de la constructora Tecnosa a las arcas del Instituto Nicaragüense de Seguridad Social (INSS) es la causa del descalabro financiero en la construcción.

Tecnosa es la empresa encargada de la construcción de las viviendas y fue seleccionada sin participar en ningún proceso de licitación. La empresa está ligada a Francisco López, tesorero del Frente Sandinista y presidente ejecutivo de Petronic, entidad que maneja las utilidades del convenio petrolero entre Nicaragua y Venezuela.

Esos nexos con los personeros gubernamentales fueron la principal ventaja para que el INSS realizara diligentemente un “préstamo-puente” a la constructora Tecnosa para que construyera 136 viviendas en el viejo centro de Managua.

Sin embargo, luego del destape de los medios de comunicación, Tecnosa devolvió el préstamo, que según el convenio oficial sería pagado en dos años.

Menos de dos semanas después de la devolución del dinero, el programa que primero fue mencionado como Casas Para el Pueblo, pero que después se empezó a llamar El Pueblo Presidente, empezó a paralizarse.

Aunque los trabajadores del sitio no quisieron dar declaraciones, la calma que reveló falta de trabajo en las construcciones era evidente.

Una parte de los trabajadores que estaban en la zona apenas hacían trabajos de instalación de techos. Otros estaban simplemente sentados.

LA CRISIS ECONÓMICA ANUNCIADA

El robo de perlines, herramientas, hierro, alambre, planos arquitectónicos y hasta dinero en efectivo del proyecto habitacional del Gobierno, denunciado el fin de semana pasado ante las autoridades policiales del Distrito Dos, fue el inicio de la debacle.

El hecho supuestamente está relacionado a la falta de pago de la constructora a los obreros del proyecto, lo cual incluso afectó a los comerciantes del área.

Una fuente policial declaró a LA PRENSA, el fin de semana pasado, que las empresas contratadas y subcontratadas en el proyecto no cancelaron el pago a los obreros.

Esa fue una de las explicaciones por lo cual se liberó al principal sospechoso del robo denunciado en la zona, el obrero Virgilio Guerrero.

“Supuestamente el trasladado (Virgilio Guerrero) fue parte de un robo ocurrido en la bodega, pero no se le logró demostrar nada. Más bien parece que el señor Guillermo Porras Rosales, representante de Construcciones Mega, no le ha pagado sus servicios”, dijo la fuente policial.

Johana Martínez Rivera, vendedora de comida, denunció la desaparición y falta de pago de unos cuarenta obreros e ingenieros que no cancelaron más de doce mil córdobas adeudados por el suministro de comida.

“Desde las 10:00 de la mañana del sábado lo estuvimos esperando. Llegamos a las cuatro de la tarde y no había aparecido. Además de mí, habían otras dos mujeres y alrededor de 15 hombres, pero él nunca se apareció y había dicho que iba a venir a pagarnos”, dijo Martínez en su momento, revelando el inicio del éxodo de los trabajadores del programa habitacional que se supone será cancelado por las utilidades que genera la empresa mixta Albanisa.

“Voy a ser sincera, en un momento pensamos nosotros hacer eso (hurtar materiales de construcción en el proyecto El Pueblo Presidente), porque seamos sinceros, estamos desesperados porque no nos han pagado y además de deudas tenemos necesidades, pero no hicimos nada. Después vinieron los chavalos de la otra calle, abrieron y se llevaron unas cosas”, relató la comerciante.

LA VIEJA POLÉMICA

El inicio de las construcciones habitacionales estuvo sumido en irregularidades.

El presidente Daniel Ortega anunció públicamente el inicio de las construcciones a principios de marzo, y pocos días después las obras empezaron en el terreno.

En ese breve lapso se supone que el proyecto fue analizado para obtener finalmente los permisos de la Empresa Nicaragüense de Acueductos y Alcantarillado (Enacal), de la Alcaldía de Managua, del Ministerio del Ambiente y Recursos Naturales y del Instituto Nicaragüense de Estudios Territoriales (Ineter).

Todo eso ocurrió en tiempo récord, a pesar de que el procedimiento con todos los mecanismos, para un proyecto de ese tipo, puede durar fácilmente más de dos años.

En su momento, el alcalde sandinista Dionisio Marenco indicó que las construcciones en el viejo centro de Managua, en la zona conocida como las duplas, no era la mejor decisión.

De acuerdo al alcalde capitalino, la zona era más útil como área verde que urbanizada. Sin embargo, las construcciones también contaron con el visto bueno de la Dirección de Urbanismo de la comuna capitalina.

De acuerdo a las declaraciones de Yudith Silva, presidenta ejecutiva del Instituto de la Vivienda Urbana y Rural (Invur), en Managua se construirán más de mil viviendas. A la fecha, el proyecto tiene “a medio gas” la construcción de cuatrocientas viviendas en el viejo centro de Managua.

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