Japón volvió a defender durante la reunión de la Comisión Ballenera Internacional (CBI) su propuesta para reanudar la caza comercial de las ballenas, alegando una incomprensión cultural y el no respeto de tradiciones milenarias.
“El objetivo de Japón es reanudar, bajo control internacional, la caza ballenera sostenible de especies abundantes”, según un documento oficial de la delegación japonesa divulgado en español en el marco de la reunión de la CBI inaugurada el lunes en Santiago de Chile.
“El control internacional incluiría el establecimiento de cupos de captura basados en datos científicos y medidas efectivas de ejecución”, agrega el documento.
Específicamente Japón busca una autorización de la CBI para reanudar la caza comercial en cuatro localidades costeras —Abashiri, Ayakawa, Wadaura, Taiji— que tradicionalmente utilizan la carne de ballena para su subsistencia.
Para las autoridades japonesas la caza es posible, ya que “muchas especies y stocks de ballenas son abundantes, están aumentando y recuperándose sobre la caza del pasado”.
En su más reciente informe, el Comité Científico de la CBI advierte lo complejo que resulta contabilizar las poblaciones de ballenas, pero afirma que en la mayoría de los lugares las ballenas se encuentran en “un precario estado de conservación”.
Precisamente la sobreexplotación comercial de las ballenas motivó a que en 1986 la CBI instaurara una moratoria sobre la caza de los grandes cetáceos. La organización, que celebra desde el lunes y hasta el viernes su reunión anual en Chile, dejó no obstante esa vez abierta la posibilidad de realizar una cacería bajo criterios científicos.
Siguiendo esa prerrogativa, Japón instauró un año después de la moratoria su programa de caza científica de ballenas, por medio del cual ha cazado desde entonces unos 11,000 cetáceos, según denuncian organismos conservacionistas.
“La caza científica es un derecho fundamental de todo miembro de la CBI (...) Más de 100 ítems de datos y muestras son obtenidos de cada ballena capturada (...) para el estudio”, agrega el texto.
No obstante, organizaciones ecologistas como Greenpeace o el Fondo Internacional para la Protección de los Animales y su Hábitat (IFAW, en inglés) denunciaron que Japón realiza una explotación comercial de las ballenas.
“Japón se escuda en su programa científico para cazar indiscriminadamente ballenas y fomentar su comercio”, dijo a la AFP Milko Schvartzman, de Greenpeace.