El Presidente de Ecuador, Rafael Correa, insistió el martes en que el texto de la nueva Constitución deberá estar listo antes del 26 de julio, luego de que el jefe de la Asamblea Constituyente, Alberto Acosta, renunciara el lunes por estar en desacuerdo.
“Hay cosas que son imposibles de ceder, el mandato del pueblo ecuatoriano fue de ocho meses para la Asamblea (hasta el 26 de julio) y tenemos que acabar esa Asamblea en ocho meses”, dijo Correa.
El Presidente ecuatoriano afirmó que no comparte la posición de Acosta —su amigo y aliado— de que de ser necesario se requerirá tiempo para que la nueva Constitución sea de calidad.
La Constituyente, que según lo aprobado en una consulta popular, tiene plazo para elaborar el texto de la nueva Constitución (que luego irá a referendo) hasta el 26 de julio, aceptó el martes la renuncia de Acosta, que dejó el cargo aduciendo su rechazo al ultimátum de Correa.
Acosta leyó su renuncia irrevocable ante el pleno de la Constituyente (de 130 miembros), aunque anunció que continuará respaldando al Gobierno y ejerciendo su función de asambleísta.
La mayoría oficialista acordó nombrar en su lugar al vicepresidente Fernando Cordero.
Antes de dejar su cargo, Acosta admitió que perdió el respaldo del buró político de su movimiento y que por ello resolvió dar un paso al costado antes que causar una división en el bloque afín al Gobierno.
Orlando Pérez, secretario de Prensa de la Asamblea, explicó a EFE que con el voto de 77 de los 100 asambleístas presentes, el pleno “conoció” la dimisión de Acosta a través de la aceptación de una resolución planteada por el asambleísta Galo Borja.
Borja, también de Acuerdo País, había presentado la moción, en la que consta que se conozca en el pleno la decisión de Acosta, de dejar el cargo de forma “irrevocable”.
Antes de la votación, Gilmar Gutiérrez, del opositor Partido Sociedad Patriótica, explicó que su agrupación no participaría en el proceso sobre la dimisión, al considerar que se trata de un “problema doméstico” de Acuerdo País, oficialista.