Igual que hace dos años en el Mundial, Alemania está en las semifinales. Eso se llama consistencia. Pero no es lo que satisface sus expectativas. Su mira está en el título. De lo contrario, su gran eficacia quedaría tan cuestionada como el olfato goleador de Luca Toni.
Aún tiene que superar dos obstáculos, pero sabe cuál es el próximo paso y ahora intenta asegurarse de darlo correctamente. El técnico Joachim Loew dijo a sus jugadores que no subestimen a Turquía, el combativo aunque quizá diezmado rival de hoy.
Después de ver cómo los holandeses, portugueses e italianos, al igual que los croatas, fueron sacados de la carrera por el título, no hay equipo “tiro seguro” en la Eurocopa, sin embargo, por su brillante historial y su capacidad de crecer bajo la presión que ahoga a los otros, Alemania tiene muchos votos de confianza.
De Alemania se ha dicho que ha dado un salto cualitativo importante. Del futbol robotizado, eficaz y preciso, que se practicó en antaño, se ha pasado a uno más humano aunque todavía sin magia estética, un proyecto que echó a andar Jurgen Klinssman y que ha continuado Loew. Y el estandarte de esa renovación es Michael Ballack, el destacado volante y jugador de enorme jerarquía.
¿QUÉ HARÁ TURQUÍA?
Después de imponerse 2-0 a Polonia, la “máquina” alemana se “atascó” ante Croacia, pero reaccionó con vigor contra Portugal, un conjunto en pleno ascenso hacia el nivel de los grandes. El turno ahora es ante Turquía, que en un recorrido histórico y épico, está en las semifinales.
Y mientras los alemanes podrán disponer de todo su arsenal, a los turcos les harán falta nueve jugadores, unos por sanciones y otros por lesiones, pero la pérdida más grave en la de su capitán Nihat, el punta del Villarreal español, y por el que pasaban todas las maniobras del club otomano.
Hoy debe ganar Alemania. Estamos claros que los pronósticos no han servido de nada, y que Turquía, que le ha dado vuelta a tres partidos en el filo del tiempo, merece respeto, pero luce muy agrietada por sus bajas, aunque su técnico Fatih Terim ha dicho que las dificultades los ha unido más como grupo, pero para vencer a Alemania, podría necesitarse algo más.
Un club con Lehmann, Metzelder, Gómez, Ballack, Podolski y Klose, parece demasiado bueno como para fallar, y menos ante un Turquía herido, que sin embargo, sigue apostando a un milagro. Y los milagros ocurren.