Estados Unidos planea instalar una oficina en Latinoamérica para inspeccionar la salubridad de los alimentos, anunció el secretario estadounidense de Salud y Servicios Humanos, Michael Leavitt.
El funcionario hizo el anuncio mientras inspectores estadounidenses revisaban fincas y sitios de distribución en México para determinar si el brote de salmonela que ha infectado al menos a 552 personas en Estados Unidos se originó en México o en Florida.
Un grupo de inspectores de la Dirección de Alimentos y Medicinas de Estados Unidos (FDA, por sus siglas en inglés) llegó a México el fin de semana y centró su investigación en los tomates exportados desde los estados de Jalisco, Sinaloa y Coahuila.
Leavitt, quien realiza una gira de una semana por México y América Central, dijo que los revisores colaboraban con sus contrapartes mexicanas en la inspección de fincas, centros de distribución y mecanismos de transporte.
Las autoridades estadounidenses mantienen en revisión los tomates del centro y sur de Florida. Los funcionarios no mencionaron los lugares exactos bajo observación.
Al presentarse el brote, Estados Unidos suspendió el ingreso de tomate de México. El Gobierno mexicano rechazó la medida, al tiempo que el mercado local se vio inundado de tomates. Parte de la producción se pudrió en bodegas.
Sin embargo, las autoridades estadounidenses volvieron a permitir recientemente el ingreso de tomate mexicano, salvo el procedente de esos tres estados en observación.
La mayoría de los tomates exportados a Estados Unidos en este momento proviene de la península fronteriza de Baja California.
YA EXISTE EN ASIA
Leavitt dijo que el objetivo principal de la proyectada oficina de la FDA en América Latina es tener la seguridad de que los alimentos y otras mercancías procedentes de la región sean aptos para el consumo o uso.
La FDA llegó hace poco a un convenio para abrir tres oficinas similares en China, y posiblemente una en la India. Leavitt indicó que por ahora no hay acuerdo sobre la ubicación de la oficina de ese organismo en Latinoamérica.
“Tuvimos dos incidentes en mes y medio: el melón hondureño y ahora los tomates”, indicó el funcionario sobre la advertencia de la FDA en marzo sobre melones asociados a un brote anterior de salmonela. “Lo que esto demuestra es que cuando ocurren estos incidentes, necesitamos una respuesta rápida”.
Consideró que las salvaguardas en los países productores son medidas clave.
“Nuestra nueva estrategia, como la propuse, sería que, en lugar de estar en la frontera, ir más allá de ella y encontrar esos lugares donde se producen los productos para el consumo estadounidense”, dijo.
NUEVO RÉCORD
El surgimiento de nuevos casos de salmonela confirmados elevó el viernes pasado a 552 el número de enfermos en 32 estados de Estados Unidos, con lo que el brote impuso un récord.
En el 2004, hubo tres brotes distintos de salmonela vinculada con tomates, que infectaron a 561 personas. El mayor brote de esos dos provocó 429 infecciones.
La mayoría de los casos nuevos reportados correspondió a personas que enfermaron en abril o mayo, pero que apenas se sometieron a análisis para probar que tenían la variante de la salmonela que se presenta en este brote.
Pero la víctima más reciente enfermó el 10 de junio, lo que significa que el brote no habría concluido.
Texas parece el corazón del problema. El número de casos confirmados a comienzos de la semana, de 131, se duplicó el viernes a 265.
"Estos 552 casos podrían representar en realidad miles de enfermos en Estados Unidos", advirtió el doctor Ian Williams, de los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC en inglés).
Investigaciones anteriores muestran que por cada caso de salmonela reportado al gobierno, 30 personas o más enferman sin consultar a un médico y sin someterse a análisis, destacó Williams.
Sobre el origen del problema, podría resultar imposible ubicar la fuente definitiva de los tomates contaminados.