La mayoría de los hogares donde viven los niños con capacidades diferentes en Siuna, están en condiciones de extrema pobreza. Muchos de los pequeños se encuentran desnutridos por falta de una buena alimentación, mientras los diputados y altos funcionarios del Gobierno viven con todas las comunidades.
En un recorrido hecho por LA PRENSA, junto a Margarita Powell, coordinadora de la Asociación de Padres con Niños con Capacidades Diferentes Misaslaya, se encontró a los niños y niñas con capacidades diferentes acompañados de sus hermanitos o en algunos casos con su abuela materna, porque sus progenitoras estaban trabajando de domésticas.
Juana Fernández, madre de Diógenes González, que padece retardo mental, dijo que viven “tristes” con muchas dificultades por la pobreza en que viven. “Yo no tengo dinero para buscarle un tratamiento a mi hijo y llevarlo a Managua, estamos a la mano de Dios”, refirió.
En otras ocasiones se ve imposibilitada de llevar a su hijo al médico, porque muchas veces el pequeño se agarra de un poste y no se afloja. “Los dos sufrimos mucho porque tengo que darle un cuido especial”, aseguró.
“Aquí el Gobierno no tiene ninguna atención para estos niños que merecen una atención especial”, reclamó la madre.
EN UNA CAMA DE TABLA
Anastasia Victoria Rodríguez es madre de Luis Javier Valle Rodríguez, de 8 años. Viven en una humilde casita forrada con pedazos de palo, a 500 metros de la carretera, en el barrio Pedro Joaquín Chamorro, de Siuna.
Luisito padece de parálisis cerebral y permanece en una improvisada “cama” hecha con tablas y sin colchón, que se puede ver en la entrada a la choza. Algunas veces este pequeño queda bajo el cuido de sus dos hermanitas, pues su mamá sale a lavar ropa para poder llevar el sustento a su hogar.
Los niños con capacidades diferentes en Siuna deben tener una buena alimentación, según los especialistas, pero en los hogares de estos niños sólo comen arroz y frijoles, los que pueden, y los que no tienen recursos se les alimenta con leche.
POSTRADA EN UNA HAMACA
María Adelma Arana Cienfuegos tiene 7 años y vive en el barrio Pedro Joaquín Chamorro, de Siuna. Tiene parálisis cerebral y pasa la mayor parte del tiempo en una hamaca. Por las dificultades que tiene para masticar, su comida debería de ser machacada o líquida.
Su abuela materna, quien no quiso brindar su nombre, dijo a LA PRENSA que la pequeña tiene que comer el alimento que preparan para todos, ante la falta de recursos económicos para darle una alimentación especial.
“No podemos hacer nada, porque con costo mi hija logra comprar lo necesario para manutención de sus tres hijos”, refirió la abuela.
DOLOR Y SUFRIMIENTO
“He llorado y sufrido mucho con mi hija, porque fui cesareada a los ocho meses de embarazo, y los médicos de Siuna me dijeron que no iba a vivir (la bebé) ya que todavía era un feto, pasé un mes en La Mascota, en Managua, y gracias a Dios todavía tengo viva a mi hijita”, dijo Elizabeth Pérez Gutiérrez, madre de Marileth Aguinaga que padece de retraso sicomotor.
El Alcalde liberal de Siuna, Denis Flores Obando, dijo que tiene un compromiso con estos niños de Siuna. “Ya vamos a entregar el terreno y hago un llamado al Gobierno central y a los organismos, para que unamos esfuerzos para construir ese centro de rehabilitación tan necesario para nuestros niños”.
“Si nos juntamos todos el peso será mucho más liviano y vamos a llevarle la sonrisa a las madres que día a día sufren por no tener un centro de rehabilitación para sus hijos”, dijo.
LLAMADAS DE APOYO
Ayer durante las primeras horas del día, Margarita Powell confirmó a LA PRENSA que ya comenzaron a recibir llamadas de diferentes departamentos del país, de personas con interés de ayudar a estos niños.
“Ya recibimos dos llamadas de personas que nos han felicitado por el trabajo que estamos haciendo, y una señora de Rivas que está interesada en enviarnos ropa para estos infantes”, refirió Powell.