El jefe de la oposición de Zimbabwe, Morgan Tsvangirai, se refugió el lunes en la embajada de Holanda en Harare, un día después de haber dejado la carrera por la Presidencia, lo cual no ha impedido que el régimen siguiera con su campaña electoral.
Por la noche el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas se reunió por tercera vez desde el viernes, para ultimar detalles formales antes de entablar un verdadero debate sobre Zimbabwe.
En declaraciones a la prensa, el secretario general de la ONU, Ban Ki-moon, pidió de entrada el aplazamiento de la segunda vuelta de las elecciones presidenciales. “Hay demasiada violencia e intimidaciones (...) Una elección celebrada en tales condiciones quedaría desprovista de toda legitimidad”, declaró.
Morgan Tsvangirai, de 56 años, líder del Movimiento por un Cambio Democrático (MDC, por sus siglas en inglés) se refugió “provisionalmente en la embajada” de Holanda en Harare, declaró a la AFP en La Haya un portavoz del gobierno holandés, Bart Rijs.
El líder de la oposición exigió la anulación de la segunda vuelta prevista el viernes y la organización de una nueva “elección especial” en una atmósfera libre y justa, pero el régimen parece decidido a mantener la fecha inicial.
También pidió que “la comunidad internacional, dirigida por la Unión Africana, y apoyada por la ONU, obtenga que un tipo de acuerdo negociado permita una especie de transición y supervise su concreción”.
El domingo Tsvangirai dijo que se retiraba debido a los ataques generalizados que sufren sus seguidores.
Esta decisión, que despeja el camino para que Robert Mugabe, de 84 años, siga en el poder, puede privar al jefe del Estado de legitimidad, ya que quedó muy por detrás de Tsvangirai en la primera vuelta de las presidenciales. El régimen ignoró el lunes la decisión de la oposición.
El Ministro de Justicia, Patrick Chinamasa, llamó a los partidarios del poder a “seguir la campaña para llevarse la victoria”.
Las autoridades aducen que Tsvangirai no se ha retirado de la carrera por la Presidencia, puesto que no se lo ha comunicado a la Comisión Electoral por carta oficial.
El régimen tampoco prestó la más mínima atención a los llamamientos a la moderación, sino que arremetió contra la sede del MDC en Harare.
Durante una redada, los policías detuvieron “a más de 60 personas”, según el MDC. Las fuerzas de seguridad negaron los arrestos y afirmaron haber llevado hasta “un centro de rehabilitación” a 37 personas que, según ellas, vivían en condiciones “lamentables” en la sede de la oposición.
Según Tsvangirai, desde las elecciones 200,000 personas fueron desplazadas, más de 86 partidarios del MDC resultaron muertos y más de 10,000 personas heridas.
Para la ONU la mayoría de los ataques son atribuibles a los seguidores del régimen.