Cuatro gobernadores autonomistas propusieron al presidente Evo Morales un pacto nacional para conducir a Bolivia a un régimen de autonomías, tras el triunfo del domingo en el departamento sureño de Tarija.
Tarija, donde está el 85 por ciento de las reservas de gas, cerró el ciclo de referendos en cuatro departamentos que aprobaron estatutos de autonomía entre mayo y junio.
La victoria del sí por más de 80 por ciento de votos ratificó la confrontación entre el Gobierno y las regiones donde se concentran los recursos económicos del país, dominadas por opositores de Morales.
“Hay que trabajar sobre la idea de la reconciliación nacional, porque no hay ninguna posibilidad de complementar nada si no hay un reencuentro”, dijo el prefecto (gobernador) tarijeño Mario Cossío.
El Gobierno desconoció los resultados de Tarija como lo hizo antes con los referendos realizados en los departamentos de Santa Cruz, Beni y Pando.
“Los referendos no son legales y no tienen ninguna vinculación”, dijo el ministro de la Presidencia, Juan Ramón Quintana. “Mientras no haya una nueva Constitución, sólo son consultas públicas”.
El vocero de Morales, Iván Canelas, declaró el lunes que lo de Tarija “fue un show mediático”. “No complica nada al Gobierno, nosotros hemos insistido en el diálogo (con prefectos) pero no hubo respuesta”, dijo.
Hasta ahora los prefectos opositores se han negado a negociar con Morales y ni siquiera los esfuerzos de mediación internacional lograron abrir el diálogo.
La actual Constitución no reconoce la autonomía. El proyecto constitucional impulsado por el Gobierno la reconoce pero con un contenido diferente, por lo que los opositores rechazan ratificar la carta en referendo nacional.
Los estatutos aprobados restan competencia y poder al Gobierno central en el control de los recursos económicos y en la política de tierras.
Para los opositores, la autonomía sacará al país del centralismo que según ellos ha convertido a Bolivia en el segundo país más pobre del continente después de Haití.
Para dirimir la disputa política, Morales convocó a un referendo el 10 de agosto en el que junto a su vicepresidente y ocho prefectos, tres de ellos oficialistas, someterán sus cargos a ratificación. Pero Costas y sus aliados señalaron que la consulta “no solucionará la crisis del país”.
Morales lanzó su campaña seguro de ganar y forzar la derrota de algunas prefecturas controladas por la oposición.