Durante más de veinte años, Roberto “Mano de Piedra” Durán impuso respeto en las categorías intermedias (130 y 168 libras) en el boxeo mundial profesional.
Ahora, a sus 57 años de edad y pesando 230 libras, él es un embajador del deporte panameño, que disfruta y recobra vida al narrar y recordar los principales capítulos de su vida deportiva que un día lo elevaron al estatus de leyenda del deporte latinoamericano.
¿A qué debemos su visita?
Como embajador deportivo de Panamá, he venido acompañando a la selección de futbol y siempre es un gusto venir aquí.
¿Cómo se encuentra tras el accidente de tránsito que en 2001 casi le cuesta la vida?
Bastante recuperado, pero todavía estoy recibiendo tratamiento por las fracturas sufridas en las costillas y la nariz.
¿Cómo sintetiza su carrera en el box?
Seis campeonatos del mundo. Dos en las 135 y uno en 147, 154, 164 y 168. Hice 120 combates con 75 nocauts y 17 derrotas. Enfrenté a los mejores los setenta, ochenta y noventa, en una época difícil. Me robaron los cinturones, pero terminé recuperándolos y los tengo en casa.
¿Cuáles peleas recuerda más?
Cada combate tiene su historia, pero uno tiende a retener las que le permitieron ganar los cinturones mundiales. Entre ellas, Ken Buchaman, Esteban de Jesús, Sugar Ray Leonard, Marvin Hagler, Tomas Hearns, Ian Barkley, David Moore y otras peleas trascendentales.
Su carrera coincidió con la época del tricampeón Alexis Argüello, de Nicaragua, ¿cómo hubiera resultado una pelea entre ustedes?
¡Pucha!, pobrecito “El Flaco”, lo hubiera matado. Yo tenía mucha experiencia. Para “El Flaco”, la ventaja mía era que yo era un pegadorazo. No me hubiera aguantado.