Predecir en esta Eurocopa se ha convertido en la faena más riesgosa para los expertos. Después de veintiocho partidos las fallas en los pronósticos superan a los aciertos. Y lo peor, es que ni el paso de los días ofrece elementos de juicio suficientes como para vaticinios de estimable consideración.
Holanda ha vuelto a jugar bien, enseñó jugadores de calibre y entusiasmó con su juego, pero se ha ido a casa con las manos vacías. Una vez más. Como le ha pasado desde 1988. Y se empleó a fondo, pero fue arrollada por los rusos.
Portugal parecía listo para insertarse entre los grandes y con su juego colectivo había sobrevivido pese a que Cristiano Ronaldo no enseñó la estatura de un crack. Sin embargo, ahora quedó más lejos que hace cuatro años —cuando fue finalista— al tropezar ante Alemania.
Italia se ha ganado un enorme respeto por su juego duro y pragmático, y también por sus resultados, pero ha fallado en un terreno donde suele imponerse: en penales, víctimas del estupendo sentido del anticipo que mostró Iker Casillas, del club español.
Croacia, que ha arañado la grandeza, no pudo ante los turcos, pero quedó constancia de su notable nivel competitivo, que se dio el lujo incluso, de desajustar la potente máquina alemana, sometida a revisión a lo inmediato para sobrevivir en el torneo.
Atrás quedaron, porque eso merecían, los franceses, que jamás articularon su juego; y los suecos incapaces de algo bueno sin Ibrahimovic en el campo. De los griegos nadie se acuerda, porque no hicieron nada por defender su corona, mientras los demás equipos quedan para las anécdotas.
Ahora llegó el momento de apreciar a España exorcizando demonios, a Rusia con su impresionante crecimiento de la mano de Andrei Arshavin, a Alemania con su eficacia sin plasticidad y a Turquía, con esa terquedad capaz de levantar a los muertos.
Y de nuevo, emitir pronósticos es una tarea dura, aunque los expertos sugieren seguir los pasos de Rusia, más entero físicamente y con un talante distinto. Pero ¿se puede descartar a España justo ahora que ha conseguido un triunfo de enorme valor simbólico y anímico?
Por su historia y su convicción táctica, capaz de sobrevivir a cualquier circunstancia, siempre hay que contar con Alemania, pero Turquía se ha ganado el respeto y mostró que tiene colmillos. ¿Pero quién es el favorito? La Eurocopa aún no tiene dueño.