Algunos la consideran una poeta antirretórica, otros piensan que su poesía es “dura”. Marta Leonor González, editora de La Prensa Literaria, suplemento cultural del Diario LA PRENSA, presenta hoy su poemario titulado La Casa de Fuego, que resume la visión que la autora tiene del mundo.
Aunque tiene en su haber una gran cantidad de obras literarias; es éste su segundo libro de poesía, que le sigue a Huérfana Embravecida, publicado en 1999. Un libro que según González es “más enojado”.
“La poesía para mí es una manera diferente de decir las cosas, de abordar temas y visiones de un mundo que se fragmenta, es uno de los géneros literarios más difíciles”, asegura.
La Casa de Fuego aparece en el escenario con esa poesía dura que caracteriza a González. Cuenta que le tomó tiempo publicar una segunda obra porque “me dediqué a otras cosas. A hacer antologías, investigaciones literarias. El periodismo es absorbente, así que este libro es una parte de lo que yo he escrito entre 2007 y 2008. Tienen una visión íntegra, pues todos se comunican entre sí”.
LA TEMÁTICA
El libro de González contiene 29 poemas y está dividido en cuatro secciones. La primera parte, La Casa de Fuego, presenta una visión desencantada de la familia. “La Casa de Fuego es donde todo se quema, donde todo lo que hemos amado se quema por el tiempo, por los sentimientos. Es un libro de recuerdos sobre la familia y sobre aquello que hemos perdido y que nunca vamos a poder recuperar”, explica.
La segunda sección se titula El Barco del Poeta y es una versión lúdica de un romance entre un maestro y una escritora.
A LA MUJER
Los Otros, tercera parte del poemario, es dedicada a la mujer. Son reflexiones de la poeta acerca de la violencia de género. Menciona desde los casos de Ciudad Juárez, hasta la violencia sufrida por las niñas en los escombros de Managua.
Cuando ellas Beben es la última sección del poemario y se refiere a las heroínas trágicas. “Tiene mucho que ver con la identidad, con mi confesión de hablar sobre las mujeres indígenas”, expresa la autora.
González dice que el uso de elementos y figuras que algunos consideran duras “es una manera muy particular de abordar el mundo. Ésa es mi personalidad y no puedo desligarme de eso. Si veo cosas que me impresionan todos los días, de alguna manera eso es lo que pongo en mi poesía”, concluye.