El director general de la Organización Mundial de Comercio (OMC), Pascal Lamy, criticó la nueva ley agrícola estadounidense, que prevé subsidios por 290,000 millones de dólares al sector.
“Quienes critican la política agrícola estadounidense, a justo título en mi opinión, si son lógicos, si no quieren sólo criticar y quieren cambiar las cosas, entonces es necesario (que defiendan) un acuerdo en la OMC”, declaró Lamy a la radio suiza.
“Los estadounidenses acaban de votar grandes paquetes de subsidios agrícolas, es la mejor prueba si era necesaria de que la única manera de que los estadounidenses modifiquen su política agrícola y sus subsidios excesivos es un acuerdo en la OMC”, subrayó.
Para Lamy, los argumentos que permitirán a los estadounidenses bajar sus ayudas, “lo cual efectivamente les planteará problemas políticos”, son las nuevas oportunidades de acceder a mercados en otros sectores, “el acceso de sus productos industriales, el acceso de sus servicios”.
TAMBIÉN POR EL G20
El Congreso estadounidense adoptó a mediados de mayo una nueva ley agrícola que destina 290,000 millones de dólares a los subsidios al sector.
El presidente George W. Bush vetó el texto, pero la ley goza de mayorías suficientes para levantar el veto presidencial en el Senado y la Cámara de Representantes.
La nueva ley fue fuertemente criticada por el G20, el grupo de países emergentes en la OMC, y por los exportadores agrícolas nucleados en el Grupo de Cairns (al que pertenece Nicaragua), que estimaron que se opone a un proceso de reforma de la agricultura a largo plazo.
En el marco de la Ronda de Doha de liberalización del comercio mundial, los 152 Estados miembros de la OMC (incluida Nicaragua) negocian sobre todo la apertura de los mercados para los productos agrícolas y los bienes industriales, y buscan bajar los subsidios y las tarifas aduaneras.
LOS EMPRESARIOS SE SUMAN
Varios dirigentes empresariales atribuyeron a los gobiernos la mayor parte de la crisis mundial causada por la subida descontrolada de los precios de los alimentos, durante sus intervenciones en las últimas jornadas del Foro Económico Mundial de Asia Oriental que se celebra esta semana en Kuala Lumpur.
El presidente del Consejo de Administración del gigante alimentario Nestlé, Peter Brabeck-Letmathe, dijo que “un tercio” de la culpa se debe a “las decisiones políticas de parar las exportaciones”, como han hecho Argentina y Kazajistán.
Un tercio del aumento de los precios correspondería “a la decisión de transformar alimentos en biocarburantes (iniciativa que impulsa la Casa Blanca con parte del maíz que produce)”, añadió el austríaco Brabeck-Letmathe.
Un 10 por ciento se le atribuiría “al encarecimiento del petróleo, un 10 por ciento a cambios de estilos de vida (...) y otro 10 por ciento a los especuladores”, completó el directivo.
Brabeck-Letmathe agregó que todos los expertos saben las distorsiones que causan desde hace tiempo los subsidios estatales en los precios de los productos agrícolas.
“Todo el mundo lo sabe, pero se sigue haciendo”, ripostó el ejecutivo.