Los archivos desclasificados del Ministerio de Seguridad (Stasi) de la República Democrática Alemana (RDA), revelan que la Dirección General de Seguridad del Estado (DGSE) tenía en los primeros años entre 200 y 300 empleados, 100 espías, unos 800 miembros en protección personal y una cantidad no determinada de colaboradores.
Los expedientes de la Stasi que pudieron ser revisados por LA PRENSA brindan detalles importantes sobre la operatividad de la DGSE, gracias a que este importante aliado internacional de los años ochenta conservó los documentos. Los archivos del Ministerio del Interior (Mint) desaparecieron o fueron trasladados a un lugar hasta hoy desconocido.
Un informe alemán sobre la División de Archivo de la DGSE, que tenía a 20 personas laborando tiempo completo, revelan que el Mint tenía en su poder 250 mil tarjetas informativas sobre personas, que habían heredado de la Oficina de Seguridad Nacional (OSN) de la dictadura somocista y fueron ampliando paulatinamente su información.
Entre esas personas estaban 46 mil fichas sobre antiguos aspirantes, miembros y oficiales de la Guardia Nacional. En 1981, de esos archivos salían entre 40 y 50 personas con órdenes de captura, incluso 20 supuestos colaboradores de la CIA y seis espías de la República Federal Alemana (RFA).
La policía secreta de la RDA fue fundamental para levantar la institución. Entre 1980 y 1987 sólo la Stasi donó a la DGSE, 20 millones de marcos en equipos, armas, materiales, técnica y medicinas, según los reportes obtenidos por LA PRENSA en Berlín.
La DGSE era el área de seguridad que acaparaba la mayor parte de recursos del Mint, más que la Seguridad Personal y la misma Inteligencia, posteriormente conocida como División Quinta.
Tomás Borge fue ministro del Interior durante toda la década de los ochenta, y hasta 1988 Luis Carrión fue el segundo al mando. La División Quinta de Inteligencia tenía como director al cubano nacionalizado Renán Montero, y la Contrainteligencia a Lenín Cerna, quien después asumiría como viceministro, pero sin abandonar sus viejas obligaciones de contraespionaje.
En la sección técnica operativa de Espionaje estaban “Ciro” y Juan José Úbeda (hoy en Iniser) era segundo al mando en Contrainteligencia después de Cerna.
LAS SIETE “F”
A su vez, el área de contrainteligencia tenía siete subdivisiones, la F1 de Operaciones de captura y policiales, la F2 orientada contra las embajadas extranjeras, la F3 de partidos políticos, la F4 de ideología o religiones, la F5 de economía, la F7 de telegrafía cifrada, pero la más apoyada por la Stasi fue la sección F6 de Técnica Operativa, dirigida al principio por “María” y a partir de 1984 por J.C. (Edgard Guerrero), bajo asesoría del cubano “Manolo”.
Un informe del teniente coronel Mueller del 25 de febrero de 1982 confirma que “toda la sección F6 está bajo dirección y control cubano permanente”, el Ministerio del Interior (Minint) castrista tenía consejeros e incluso responsables en todas las áreas de la Seguridad del Estado, tanto que en 1980 una cuarta parte de los cuadros provenían de Cuba.
Esta área estaba dividida a la vez en seis grupos de trabajo, la F6-A de control telefónico, la F6-B de control postal, la F6-C de observación de personas, la F6-D para control de espacio acústico (instalado por ejemplo, en tres celdas del penal en la Zona Franca) y la F6-E que era encargada de detectar micrófonos enemigos.
Las secciones tenían cambios fluctuantes, se menciona a varios directores en diferentes archivos, entre ellos Rafael Montenegro, Emilio Álvarez, Silvio Fonseca y Alberto Tijerino, en 1981 se menciona además a Guillermo Mendoza “Ernesto” como jefe de allanamientos conspirativos.
50 ESPÍAS TELEFÓNICOS
Según un reporte del oficial de la Stasi, Guertler, en un viaje de servicio en 1981, el departamento F6-A contaba, por ejemplo, con 50 colaboradores con capacidad para vigilar 120 líneas que a mediados de los ochenta controlaban alrededor de 80 personas, mientras la F6-B de control postal, tenía a diez colaboradores en la central de correos y otros 20 encubiertos en actividades conspirativas.
El espionaje de teléfonos ocurría principalmente a través del jefe del Departamento Técnico, “Luis”, de la sección F6-A con los colaboradores “Memo” y “Víctor” que estaban en el encubierto “Departamento de Reparaciones de Órganos del Estado” de Telcor.
Sobre el personal, los contactos de la Stasi se quejan de la poca preparación y la fluctuación por conflictos políticos o laborales, en un reporte de septiembre de 1988 se lee: “Junto a las dificultades materiales nombradas se cuenta con un problema principal en la falta o insuficiencia de cualificación política y operativa del equipo. Antes y ahora son enviados jóvenes, inexpertos y a menudo con poca educación a realizar trabajos operativos y funciones de mando. Sin embargo, Contrainteligencia ha logrado entre 1987 y 1988 una serie de éxitos en descubrir agentes y planes subversivos de la embajada de Estados Unidos en el país y la residencia de la CIA”.
LA SALIDA DE MONTERO
En septiembre de 1988 el Mint se reestructura. Luis Carrión deja el puesto de viceministro y pasa a ser Ministro de Industria. Sin dejar la Dirección de Contraespionaje, asume Lenín Cerna, mientras Jacinto Suárez (hoy diputado ante el Parlacen por el FSLN) obtiene la Dirección de Espionaje en lugar del cubano-nicaragüense Renán Montero. La explicación que se da en el reporte, sin firma ni fuente es la estrecha relación del cubano-nicaragüense con el ejército y poca aplicación al trabajo.
“Desde junio tiene el rango de alto funcionario del secretariado del ministro de Defensa, Humberto Ortega”, se describe.
Montero había organizado el aparato de seguridad, que entre otras cosas, tuvo a su cargo junto a un comando argentino, la primera operación de envergadura con la muerte del “comandante Bravo”, Pablo Emilio Salazar, en Honduras en 1979.
La División de Inteligencia era la encargada del espionaje internacional, con agencias o “residencias legales” en Honduras, Costa Rica, México y Cuba (probablemente también en El Salvador), así como planes de envío de un agente a Estados Unidos en 1987, además se conoce por una carta de febrero de 1989 que Borge le informó al general Mielke, que el subcomisionado Salvador Pérez Baldovinos pasaría a otras funciones en la embajada de Moscú, por lo que Néstor Pereira Reyes sería el contacto del Mint con la Stasi y la KGB, pero desde la embajada de Berlín oriental.
Los últimos años del Mint estuvieron entre tanto en un bajo perfil por la asfixia económica que les obligó a reducir su personal y presupuesto en un 40 por ciento, sobre todo en las áreas de seguridad.