La actividad económica en el país continúa mostrando síntomas de desaceleración, según se refleja en el último Índice Mensual de Actividad Económica (IMAE) de marzo del Banco Central de Nicaragua (BCN), en el que la actividad bajó un punto porcentual con respecto al de febrero y seis décimas de puntos porcentuales con respecto a marzo del año pasado (3.8 este año versus 4.4 del año pasado).
A diferencia de otros trimestres, en esta ocasión la desaceleración económica se muestra en una mayor reducción del poder adquisitivo de la población, según indica la Fundación Nicaragüense para el Desarrollo Económico y Social (Funides). “Los salarios reales, los del INSS, cayeron en 5 por ciento con relación al mismo período del año anterior”, afirmó Mario Arana, director ejecutivo de esta fundación, al explicar los resultados del estudio del segundo trimestre de este año (enero-junio).
Los sectores que tuvieron un menor desempeño fueron agricultura, construcción y minería, que registran retroceso, según destaca el informe del BCN.
“El IMAE es un indicador que permite seguir el pulso a la actividad económica del año en curso mientras se concreta la cifra de la producción del año (PIB). Además, sirve de apoyo para la toma de decisiones de política económica. Combina las información de la producción de bienes y servicios de las principales actividades económicas, utilizando para ello un índice de cantidad ponderadas conforme a la importancia de cada una de las actividades en el año base”, señala el BCN en la explicación de la metodología del IMAE.
SECTOR PRIVADO RESIENTE
En este contexto, el sector privado ha sido uno de los más afectados.
“Hay pocas construcciones”, destaca el presidente de la Cámara de la Construcción de Nicaragua, Roberto Lacayo, quien aseguró que “lo que queremos es que haya construcción (ya que actualmente son pocas) ya que las edificaciones son las que dan más mano de obra”.
Según afirma, el sector se ha desplomado considerablemente en estos dos últimos años y su recuperación es demasiado lenta. “Ahorita hay poca inversión privada en general, anteriormente la inversión privada era el 50 por ciento del total del país, ahora se ha caído bastante porque la venta de casas ha caído, como los proyectos turísticos que no se dan por la Ley de Costas que todavía no ha sido aprobada por la Asamblea Nacional y que mucha gente está esperando esta ley para que se mueva este tipo de actividad, lo mismo que obras públicas de construcción de escuelas, de hospitales”.
Según el BCN, la construcción registró una caída anual promedio de 0.5 por ciento. En marzo de este año fue de menos 0.5 por ciento, contra un también negativo 4.6 por ciento, marcado según la institución, por la caída en la producción de bloques y arena, lo que contrasta con el incremento de la producción de cemento y adoquines, que no pudieron evitar la caída del sector.
LO QUE VIENE NO SE VE BIEN
Otro sector fuertemente golpeado en el IMAE de marzo fue el agrícola y se prevé que siga su tendencia negativa, motivado por una reducción en las áreas de siembra de primera con respecto a lo pronosticado, bajas expectativas, altos costos de producción, preocupación por la falta de financiamiento, urea y semillas mejoradas.
Si bien las áreas se mantienen, la calidad de la semilla no, según indicaron dirigentes del sector la semana pasada, quienes sostienen que los pequeños productores tienen semillas pero de las que les sobraron en la cosecha pasada, de baja calidad, por lo que es de preverse, según indicó Juan Álvaro Munguía, un estancamiento en los rendimientos productivos.
LOS QUE ESTABAN MEJORANDO, CAYERON
Otros sectores que venían repuntando fuerte desde el año pasado, también se han desacelerado, tal es el caso de la industria, que durante el año pasado creció a tasas promedio de más de 8 por ciento. Sin embargo este año la curva es descendente, y cayó en marzo a 1.9 por ciento, después de registrar en febrero un nivel de 4 por ciento.
Según el BCN, las principales bajas se dieron en el sector de alimentos y bebidas. También contribuyen en esta caída la industria de derivados de petróleo, papel e imprentas y productos químicos que registraron un negativo 1.6 por ciento.
Al mismo tiempo se estima que esta desaceleración de la economía ha estado impulsada también por la inflación que ha contribuido a incrementar los costos de producción en los sectores productivos.