En el último trimestre de 2007, el Índice Men-
sual de Actividad Económica (IMAE) estimado por el Banco Central de Nicaragua muestra el levísimo aumento de 0.4 por ciento con respecto al mismo período del 2006, y a mediados del 2008 el entorno económico nacional se caracteriza por una importante desaceleración del crecimiento económico, una galopante inflación y una creciente tasa de desempleo. Entre enero y mayo de este año, los gastos de consumo e inversión continúan muy descuidados por las políticas gubernamentales, ya que nos enrumbamos al cuarto año consecutivo de caída de la construcción pública al observarse una subejecución de 36 por ciento en la inversión pública, se estanca la inversión privada por el ambiente político y el salario real ya acusa un deterioro cercano al 6 por ciento. El anémico crecimiento económico se explica sólo por las exportaciones de bienes, cuyo volumen se ha incrementado 14 por ciento en los primeros cinco meses de este año en relación con el mismo período del año pasado, y su valor total es de US$695 millones basado principalmente en café, productos lácteos, carne de ganado bovino, azúcar, frijoles, maní y bebidas.
Con el supuesto que el precio West Texas Intermediate (WTI) promedio anual de un abril de petróleo se eleve desde US$72 en el 2007 a US$120 en 2008, Nicaragua observaría un aumento de US$43 hasta US$114 en el precio CIF promedio anual pagado por un barril de petróleo en 2008, por lo cual la revisión de mi pronóstico inicial de 4.0 por ciento de crecimiento del Producto Interno Bruto (PIB) Real de este año indica una desaceleración hasta un rango de 1.5 a 2.0 por ciento, debido a la observación empírica que el aumento de US$10 en el precio de un barril de crudo pagado por Nicaragua provoca la reducción de cinco centésimas porcentuales en el crecimiento de la producción de bienes y servicios mientras permanezca constante el gasto de inversión fija pública y privada, que ojalá se mantenga constante al final de este año.
Las actividades económicas del país más golpeadas por las alzas de las tarifas de energía eléctrica y los precios de los combustibles son la generación de energía eléctrica, el transporte terrestre de pasajeros y de carga, la captura de pescado, camarón y langosta, la extracción de la madera, el arroz de riego y la producción de agua potable. En 2007, el 70 por ciento de la generación total de electricidad dependió del consumo de hidrocarburos, mientras que la intensidad petrolera de Nicaragua indicó un consumo de casi dos millones de barriles de hidrocarburos para producir un mil millones de PIB, lo cual es 75 por ciento superior al promedio de la intensidad petrolera del mundo.
La inflación galopante acumulada en los primeros cinco meses del año muestra una aceleración que es igual al doble de la observada en el mismo período del año pasado, pero no es causada por desórdenes monetarios. Es muy probable que el precio ponderado CIF promedio anual de un barril de combustibles se incremente 50 por ciento al pasar de US$83 en 2007 a US$124 en 2008, por lo cual estimo que la tasa de inflación acumulada anual de precios al consumidor nacional se ubique en un nivel cercano al 27 por ciento en el 2008, después de haberla pronosticado a inicios del año en 18 por ciento pero asociada con un precio promedio anual de US$110 para un barril de combustibles importado por Nicaragua. Sugiero a las autoridades gubernamentales que negocien con la Esso la regulación de dichos precios con el Sistema Precios Paridad Importación, tal como se hace con el único precio regulado por el Estado, como es el del gas licuado, con el fin de aplacar las expectativas inflacionarias y amortiguar la inflación galopante del país.
También sugiero a las autoridades gubernamentales realizar campañas educativas, en conjunto con las empresas energéticas, sobre el ahorro en el uso de los combustibles y de la electricidad; apoyar la producción de granos básicos, pero con una mejor calidad a través de una tasa de interés subsidiada por el Estado para los productores que no son sujetos de crédito en sistema financiero convencional, a través del pronto establecimiento del Banco de Fomento “Produzcamos”; mejorar la infraestructura económica, principalmente las redes de caminos rurales y de acopio de granos básicos; avanzar más rápidamente en la inversión de proyectos de generación de energía eléctrica con base en recursos renovables y formular el proyecto del ferrocarril a lo largo de la Costa del Pacífico; y fortalecer la transparencia en la formulación y el uso de los recursos públicos, la institucionalidad y la gobernabilidad del país.