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Los expedientes de la Stasi en Nicaragua
LA PRENSA obtiene archivos desclasificados y traduce parte de la historia secreta de la DGSE
PRIMERA ENTREGALuis E. Duarte
politica@laprensa.com.ni
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Operación Berta

La Operación Berta, que hizo el gobierno sandinista en 1988 para cambiar la moneda, fue planeada desde 1986 con ayuda de la Seguridad alemana. Tomás Borge escribió una carta al jefe de la Stasi, Erich Mielke, para explicarle cómo la inflación estaba acabando con la economía de Nicaragua y así comenzaron el operativo secreto.

De aquel 15 de enero de 1990 nadie se acuerda. Los manifestantes se habían tomado la disuelta sede del Ministerio de Seguridad del Estado, conocida como Stasi, albergue de los expedientes y secretos de una de las instituciones más temidas de la historia del espionaje y control político, símbolo del régimen autoritario de la República Democrática Alemana (RDA).

Seis semanas después en Nicaragua, Violeta Barrios de Chamorro sellaba una década angustiosa de guerra que en este rincón del mundo no había sido fría, sino tan caliente como un volcán en erupción.

La Dirección General de la Seguridad del Estado (DGSE) procedió a trasladar o destruir sus expedientes de operaciones, como lo habían hecho los funcionarios de la Stasi aliada en Berlín. Los primeros lograron su objetivo, los segundos no tuvieron tiempo para 37 millones de fichas y 1,120 kilómetros de expedientes en 40 años de historia. Apenas lograron borrar 16 mil sacos con millones de páginas que con técnicas modernas están siendo reconstruidas poco a poco.

En el edificio uno, de la Calle de Los Normandos, en Berlín, estaba archivada parte de la historia de un país que desaparecía, pero también parte del pasado de Nicaragua.

Trasladados años después a un edificio en el centro de la ciudad, los archivos de la conexión de la Stasi con el Ministerio del Interior de Nicaragua (Mint) se encuentran resguardados por la Comisión Federal para los Archivos de la Stasi, a los que tuvo acceso LA PRENSA.

JULIO ROJO

El gobierno de Anastasio Somoza no mantenía relaciones con la RDA. La noticia de la caída del régimen fue recibida con mucha expectativa en la Alemania Oriental, y la Sección II de Espionaje distribuyó un documento clasificado con fecha del 27 de julio de 1979 con información de sus agentes y embajadas en México, La Habana y Estocolmo, en que se leía: “Situación actual de Nicaragua: Decisivo para el desarrollo es la pregunta, en qué medida podría ganar el núcleo marxista en la dirección del FSLN, una mayoría de las fuerzas civiles progresivas para la lucha antiimperialista y neutralizar las fuerzas proimperialistas”.

En septiembre viaja a Nicaragua el Ministro del Exterior de la RDA, Oskar Fischer, con el temor de que la República Federal Alemana (RFA) y los países del oeste ganaran influencia, porque los alemanes occidentales habían enviado armas al FSLN durante la insurrección y prometían 10 millones de marcos en ayudas para proyectos sociales y de desarrollo.

La RDA fue más allá, entre 1980 y 1989 había apoyado con 31 millones de marcos al gobierno sandinista y en los primeros tres años otorgó en préstamos unos 130 millones de dólares. En septiembre de 1988 prometió créditos para el siguiente año por 50 millones de dólares, entre ellos 15 millones para defensa.

DETALLES DE OPERACIONES

Algunas joyas del archivo, por ejemplo, son el informe de octubre de 1981 en que Tomás Borge pide al oficial contacto de la Stasi en Nicaragua que le envíe detalles del proyecto “centro de ventas”, a cargo de Enrique Schmidt y cuyo socio para operaciones internacionales era Invertur S.A., a cargo de Javier Díaz.

Otro informe explica que en los primeros cinco años de cooperación, la Stasi envió cuatro millones de marcos en materiales, equipos, armas, medicinas y técnica exclusivamente al Mint. En 1985 fueron 9 millones más, en 1986 tres millones y el año posterior seis millones.

Se menciona también al “grupo Studio”, un órgano dentro de la Dirección General de Seguridad del Estado (DGSE) integrado por técnicos de espionaje y expertos en documentos ficticios e investigación criminal.

Igualmente, la Stasi revela el esbozo del primer plan de cedulación que comenzaría en agosto de 1982 en Zelaya Norte, actualmente Región Autónoma Atlántico Norte (RAAN).

MENOS BILLETES

La Operación Berta de reconversión monetaria fue planeada al menos desde 1986. En ese momento Borge le escribe una carta al jefe de la Stasi alemana, Erich Mielke, sobre la crítica situación económica producida por la inflación, dando a entender que debían aumentar la cifra de conversión.

Un detalle que pudiera explicar el fracaso de la reconversión monetaria del Gobierno sandinista es la pérdida de dinero. En junio de 1987 el Ministro del Interior, Tomás Borge, le informa a Mielke que la Operación Berta será postergada de mayo-junio a finales de 1987. “El material previsto para la acción está puesto, pero tenemos pérdidas de bodega”.

Los billetes llegaron en contenedores vía Canal de Panamá al Puerto de Corinto y funcionarios nicaragüenses explicaron que no eran suficientes para el cambio monetario.

AGENTES SECRETOS

La Stasi menciona a diferentes agentes en el período de Gobierno sandinista, entre ellos a Hugo Adam quien era una especie de intermediario para transmitir a Berlín las informaciones y proteger a los espías encubiertos.

Se menciona a “Koerner” que fue nombrado en octubre de 1988 como Oficial en Operación Especial y el 30 de diciembre de 1988 envía una carta clasificada explicando la separación del Jefe de la División V de la Seguridad del Estado, citando a un funcionario: “No sólo se trata del enriquecimiento personal, sino, una cuestión de prestigio y aferramiento de su posición personal en el aparato del ministerio”. El sucesor del mando es Cristian Pichardo, hasta entonces delegado del Mint en la primera región (Estelí, Madriz, Nueva Segovia).

Otro oficial de contacto en 1988 tiene el apellido “Hentschke” y un agente encubierto con la clave “guardabosque”. Escriben desde Nicaragua y explican la situación política del país y a lo interno del FSLN.

HASTA EL FINAL

Mielke es un viejo zorro. En una entrevista que tiene en Berlín con un grupo importante de funcionarios del Mint les advierte que lo importante es penetrar dentro de los grupos de derecha en oposición, que trabajan con los contras. La tarea es “conocer a tiempo los planes del enemigo y preparar el liderazgo político”, les aconsejó.

Desde el primero de noviembre de 1982, cuando Borge le envía una carta al general Erich Mielke, Ministro de Seguridad de la RDA, para anunciarle que lo condecorarán con la Orden Sandino, hay una relación muy estable entre el Mint y la Stasi.

Ese mismo año el Ministerio de Seguridad de la RDA planifica la instalación de seguridad en una nueva área del Aeropuerto, la Casa Presidencial y el edificio del Mint, proyectadas para 1992.

Salvador Pérez Alarcón, contacto de Nicaragua, se entrevistó con permiso de Borge con el general Mielke y otros altos dirigentes de la Stasi en septiembre de 1988, para coordinar algunas donaciones que se llevarían a cabo en 1990. Se trataba de equipos de seguridad y de observación a distancia; equipos para la aguja de la frontera de Peñas Blancas y control de pasaportes. No sabían entonces, que para esa fecha el mapa político del mundo habría cambiado.

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