Con su traje de lana y a rayas, el danés Morton Nygert parece un ejecutivo de Wall Street y no un empresario haciendo negocios a 40 grados de calor en una capital centroamericana.
Pero Nygert se instaló en 2007 en Managua para liderar, como presidente ejecutivo, a las legiones de agentes bilingües de Press 2, una empresa de tercerización de procesos de negocios (BPO por sus siglas en inglés) en Managua.
Con sus socios dice haber llegado buscando conquistar una mayor participación en el mercado entre las grandes multinacionales de Estados Unidos, y combatir con más efectividad a sus rivales indios en el negocio de outsourcing.
“No tiene sentido estar al otro lado del mundo cuando el 50 por ciento de este negocio está en Estados Unidos”, dice el danés. “Centroamérica tiene además mayor afinidad cultural con ese país y está a menos de tres horas de vuelo de cualquier punto”, añade.
DURANTE EL GOBIERNO ANTERIOR
La decisión de instalarse en Nicaragua se tomó en 2005, luego de que sus investigadores de mercado pasaron seis meses estudiando posibles sitios, en Medio Oriente, África y Asia. Pero al final recomendaron Bolivia, Nicaragua y Haití.
El país centroamericano fue el escogido pues mostraba un mayor índice de educación entre gente desempleada en un país empobrecido. “Con salarios más bajos que en otros países de Centroamérica, el alto desempleo y con muchos nicaragüenses que han vivido en Estados Unidos y que están regresando al país, me pareció estar pisando una mina de oro”, dice. “Hoy estamos contratando a 150 empleados nuevos y comprando otro edificio, porque con uno solo ya no damos abasto”.
Nygert no es el único que ha descubierto el atractivo centroamericano. Con un desempeño estable en los últimos años y un comercio intrarregional más dinámico, el istmo es hoy blanco también de inversionistas y empresarios provenientes de Pakistán, India, China, Taiwán, Japón, Corea del Sur, América del Sur, Europa y Estados Unidos. Todos buscan algo en común: una cabeza de playa en el istmo para triangular su entrada al mayor mercado del mundo.
Más allá de las maquilas textileras, muchos empresarios han sido atraídos por agronegocios, parques industriales de ensamblajes electrónicos, centros de contactos (call centers), turismo residencial, bienes raíces, y servicios de logística de transporte, por mencionar algunos, para exportar a diferentes mercados desde esta región.
Este nuevo escenario es posible gracias a las políticas de atracción de inversiones implementadas en todos los países. De hecho, Centroamérica ha experimentado una importante transición desde exportar casi exclusivamente productos agrícolas (café, banano, azúcar) y confecciones, hacia exportaciones más diversificadas, como servicios, frutas y vegetales procesados, maquinaria eléctrica, productos químicos, equipos médicos y productos del mar.
CON MÁS CANCHA
“Igualmente atractivas se perfilan las posibilidades de inversiones en infraestructura”, dice Mario Arana, director de la Fundación Nicaragüense de Desarrollo Económico y Social (Funides). Según el centro de investigación, la región requiere de inversiones de hasta US$ 170,000 millones en los próximos 20 años, tan sólo para alcanzar la competitividad actual de Corea del Sur. Esto abre oportunidades en carreteras, puertos, aeropuertos y caminos rurales; energía, telecomunicaciones, recursos hídricos y saneamiento ambiental.
Analistas de riesgo y de desarrollo de inversión explican que el atractivo de Centroamérica aumentó con la ensalada de tratados que la región ha firmado o está en proceso de firmar. Sin embargo, el cambio más significativo experimentado en los últimos 10 años, dice un reporte de la escuela de negocios Incae, “es la consolidación unilateral de su comercio intrarregional”.
Los cinco miembros del Mercado Común Centroamericano (MCCA) acordaron en 1995 una reducción del nivel arancelario externo común a un máximo de 15 por ciento. Hoy la región tiene uno de los aranceles promedio menores en el mundo.
“El mayor interés de inversionistas y bloques comerciales en Centroamérica se debe a que las condiciones de inversión y de intercambio comercial mejoraron con la implementación del Cafta y la mayor integración”, dice Arana, sobre este mercado de 40 millones, que ha crecido a un ritmo sostenido de 5 por ciento.
La unión aduanera eliminará aranceles a sus miembros, y los unificará para los que no lo son. Pero el comercio intrarregional no ha esperado la vigencia de eso para crecer.
En 2007, las exportaciones dentro de América Central fueron equivalentes al 35 por ciento del total de la región. A su vez, la integración empujó los niveles de la inversión directa extranjera en los últimos cinco años por encima de los US$9,000 millones. Aunque la mayoría proviene de Estados Unidos, las empresas locales en franca expansión regional han irrumpido compitiendo por el mercado.
Las empresas de El Salvador, mayormente enfocadas en hoteles, franquicias de automóviles y centros comerciales, son las que más invierten entre sus vecinos, con un 60 por ciento del total. Costa Rica, seguida por Panamá, son los más beneficiados como recipientes de IED.
En Costa Rica, las industrias de ensamblaje electrónico, fármacos y desarrollo de programas de computación, siguen siendo favorecidas por empresas como Intel, GlaxoSmithKline y el grupo Procter & Gamble. En 2007, Intel, con HP y el grupo de productos médicos Allergan, encabezaron una inyección total aproximada de US$1,400 millones, equivalentes al 6.4 por ciento del PIB de Costa Rica, y equivalentes a US$320 per cápita.
En Panamá, las inversiones en infraestructura proyectan US$5,200 millones para la expansión del Canal, US$7,000 millones destinados a una refinería, otros US$1,000 millones para expansión de puertos. Otros proyectos en hotelería, construcción de oficinas y residencias, pudieran añadir un poco más de US$10,000 millones.
DE TODOS LOS RINCONES
Más que nunca, sin embargo, las corrientes de inversión reflejan los cambios globales. Nuevos inversionistas procedentes de Asia y Medio Oriente aparecen cada vez más en el istmo.
La empresa de China continental Hutchinson Whampoa ha invertido aproximadamente US$140 millones en la remodelación de varios puertos panameños, y ganó contratos para manejar dos terminales de carga marítima en los extremos atlántico y pacífico del Canal.