La ex presidenta Violeta Barrios de Chamorro (1990-1997) abandonó ayer por unos momentos su alejamiento de la esfera pública, para visitar y solidarizarse con Dora María Téllez, quien sigue una huelga de hambre en demanda de un Estado democrático, un diálogo nacional y medidas contra la carestía de la vida.
Chamorro Barrios hizo público su respaldo a la ex guerrillera sandinista, pero mantuvo su silencio en torno a los temas de la política actual, como la decisión del Consejo Supremo Electoral (CSE) de anular la personalidad jurídica al Movimiento Renovador Sandinista (MRS) y al Partido Conservador (PC).
“He venido aquí porque yo quiero a Dora María y la estoy apoyando en su manera de pensar. Yo estoy apartada de la política y todo, yo lo que tengo es humanidad y corazón. Yo estoy con Dora María y no me estoy fijando en qué es lo que se dice, porque todos los días están cambiando de opinión”, dijo Chamorro Barrios en breves declaraciones a los medios de comunicación.
La ex mandataria platicó en privado con Téllez durante algunos minutos.
“Ellos (CSE) piensan a su manera, pero nosotros estamos aquí (con Téllez)”, señaló Chamorro Barrios.
PARLAMENTO DE MUJERES
En tanto, Téllez reveló que hasta las 3:00 p.m. de ayer había tomado seis litros de agua y al participar por unos instantes en la instalación del parlamento de mujeres de la sociedad civil, dijo que tienen un doble compromiso con Nicaragua.
“Nosotros tenemos ese doble compromiso: el compromiso con la democracia y el compromiso de luchar en contra de la carestía de la vida”, manifestó.
La “comandante Dos”, como se le conoce desde hace 30 años, indicó que de seguir la crisis en el país, las personas podrían iniciar saqueos y los ancianos podrían morir de hambre.
“Diez años tiene el pacto ya de venir golpeando la democracia nicaragüense y pretenden dejarlo establecido encima de nuestras cabezas de por vida, si no nos sacudimos el pacto, y tenemos que sacudirnos el pacto para construir una sociedad democrática”, alertó Téllez.
El parlamento de mujeres, explicó Azalea Solís, del Movimiento Autónomo de Mujeres, tiene el propósito de denunciar que en Nicaragua existe un Estado violador de los derechos humanos, políticos y sociales.
Vilma Núñez, del Cenidh, valoró que la “dictadura institucional”, impuesta por Daniel Ortega, puede ser más difícil de combatir que la dictadura armada que mantuvo en el poder a los Somoza durante cuarenta años.