Evitar el derroche de agua es una de las razones por las que la Empresa Nicaragüense de Acueductos y Alcantarillados (Enacal) instaló seis mil 472 medidores en barrios y repartos espontáneos, que crecieron en la periferia.
Emigdia Ferrufino, delegada de Enacal, dijo que al legalizar el servicio en estos barrios y repartos se tendrán cifras frescas acerca del agua que se gasta, de los derrames por fuga en la red, pero además habrá control sobre el agua que se consume de forma ilegal.
El catastro del usuario (censo habitacional) permitirá conocer la extensión de las redes de agua potable urbana y tener un estimado de las conexiones ilegales que existen en la ciudad, las cuales tendrán que legalizarse.
UNOS 37 MIL USUARIOS REGISTRADOS
En el departamento de Chinandega hay 37 mil usuarios registrados, aunque Enacal considera que hay un subregistro, que con el catastro se ordenará.
Desde hace seis meses, cuadrillas de Enacal se movieron por todo el casco urbano y repartos suburbanos para indagar “cómo está el servicio en cada casa”.
SENSIBILIZACIÓN EN EL TEMA DE LA BASURA
También aprovecharon para hacer una propaganda para evitar el lanzamiento de basura sobre las calles, pues estos desechos siempre van a dar a los manjoles, obstruyendo la salida de las aguas pluviales, en invierno.
Ferrufino expresó su preocupación por la conducta irresponsable de algunos ciudadanos que lanzan la basura en los manjoles, que luego se atascan y provocan derrames de aguas putrefactas, caso que se registra reiteradamente en el Puerto de Corinto.
EL ROBO DE MANJOLES
“Hay robos continuos de las tapas de manjoles y éstas aparecen en las chatarreras, hay casos que ni las de cemento respetan, pues de ellas retiran el hierro”, dijo la delegada.
“Cuadrillas de Enacal se han dispuesto en una fuerte campaña para sensibilizar a los pobladores, que los manjoles es para el descargue de aguas pluviales y servidas y no para lanzar desechos sólidos”, dijo.