es que los hombres buenos no hagan nada”.
Edmund Burke
Cualquier alumno del primer curso de finanzas o de contabilidad gerencial se hubiera sentido avergonzado de hacer una presentación como la que hizo el Presidente Ejecutivo del Instituto Nicaragüense de Seguridad Social (INSS) ante la Asamblea Nacional el pasado 11 del corriente.
No fue más que una defensa, usando los errores y abusos cometidos en administraciones anteriores, para justificar la falta de calidad, capacidad gerencial, sentido común y responsabilidad que se requieren para manejar una institución como el INSS.
A raíz de una investigación periodística fue que salieron a luz las operaciones ilegales efectuadas para que todos nos convenciéramos de que la gente del Gobierno no va a dejar escapar la oportunidad de usar los ahora ocho mil millones de córdobas para su beneficio personal y partidario.
El Presidente Ejecutivo echa la culpa al FMI de los supuestos fracasos de las privatizaciones de Seguridad Social en diversos países de América y nombra a Chile que es el país donde mejor han funcionado las Administradoras de Fondos de Pensiones.
No dijo que el supuesto fracaso de las privatizaciones es el haber contemplado en la leyes respectivas el concepto de “pensión mínima garantizada” que fue la base para que se suspendiera la privatización en nuestro país, pero que en nuestra Ley de Seguridad Social mantiene su vigencia y justificó su no cumplimiento el que se haya eliminado la reglamentación del artículo 49 de la Ley 974 y pidió un aumento de 5 por ciento en las cotizaciones.
Al inicio niega la quiebra del INSS para reconocer más adelante que no se podrán pagar pensiones después del año 2022, ¿en que quedamos? ¿hay quiebra o no? Lo ideal es que el sistema sea sostenible por siempre.
La denuncia ciudadana interpuesta en la Contraloría General de la República siguió el trámite de comunicarle al Presidente Ejecutivo su existencia, el cual contestó con una carta donde manipula la Ley Orgánica y reglamentos y la CGR se conforma con esas explicaciones y manda a archivar la denuncia por falta de méritos.
Esa denuncia también incluía los arreglos de pago del INSS con instituciones estatales y que registra como cobranza real siendo que, una institución de su naturaleza, debe registrar sus ingresos en base a efectivo y no a devengado.
Lo grave es que estas instituciones reciben del Ministerio de Hacienda el dinero de sus aportes patronales y deducen el porcentaje de los trabajadores y no lo aportan al INSS, violando la Ley General del Presupuesto, la Ley de Administración Financiera y otras relativas al manejo de los fondos estatales, convirtiéndose el INSS en cómplice.
También se denunciaba las reparaciones de los CDI que son responsabilidad del Ministerio de la Familia y que el INSS está rehabilitando con el dinero de los asegurados sin hacer las licitaciones correspondientes.
Cuando la CGR sea despolitizada y se ponga en manos de verdaderos profesionales de la administración con independencia política y mental, será posible que las decisiones que se tomen no sean en base a criterios políticos sino eminentemente técnicos.
Pero los mayores culpables de esta situación son los mismos asegurados, trabajadores y patronos, los que, a pesar de denuncias, conocimiento y participación en la forma en que opera el INSS no toman la decisión de darle seguimiento a sus finanzas y resultados.
Todos nos hemos conformado con recibir una atención médica mediocre y unas pensiones paupérrimas, cerrando los ojos a los malos manejos conocidos y no conocidos en los más de cincuenta años que tiene el Instituto.
Es hasta llegar a la edad de jubilación que empezamos a darnos cuenta que cometimos un error al dejar hacer y dejar pasar las malversaciones, malos manejos y arbitrariedades que se han dado.
Se hace necesario que se forme un Comité de Salvación del INSS que empiece a ejercer influencia y presión ante la Asamblea Nacional para el cambio en la Ley, ya que los sindicatos, federaciones sindicales y asociaciones de jubilados y pensionados sólo reclaman para su beneficio personal y no para el conglomerado.