Bajo la mirada de 500 millones de europeos, tres millones de irlandeses votaron ayer en un referendo sobre el Tratado de Lisboa, que si es rechazado sumirá a Europa en una parálisis.
Un rechazo al tratado significaría que un país con menos del uno por ciento de los 490 millones de ciudadanos europeos podría hacer fracasar el nuevo Tratado destinado a reformar las instituciones europeas.
“El destino de la Unión Europea está entre nuestras manos”, escribió el diario Irish Daily Star.
Los irlandeses votaron desde las 06H00 GMT hasta las 21H00 locales (13H00 en Nicaragua) para ratificar o rechazar el documento.
El cierre de los colegios electorales dejó a casi 500 millones de europeos expectantes por conocer unos resultados cuya publicación no está prevista antes de hoy por la tarde.
“Como único Estado que celebra un referendo, los irlandeses pueden decidir la dirección futura de la UE”, recalcó el Irish Daily Star, recordando que Irlanda, con 4.2 millones de habitantes, es el único país que está obligado por su Constitución a pronunciarse sobre el documento por referendo.
Los otros 26 países de la Unión Europea (UE) pueden adoptarlo por ratificación parlamentaria.
El Primer Ministro irlandés, Brian Cowen, quien advirtió durante la campaña que un rechazo del Tratado “debilitaría” la economía irlandesa, se declaró confiado en una victoria del “sí”.
Sin embargo, muchos de los electores irlandeses no saben por qué deben apoyar un documento que no entienden y que incluso el propio Cowen reconoció no haber leído totalmente.
Todas las formaciones parlamentarias —excepto el nacionalista Sinn Fein— se pronunciaron a favor del “sí”, como lo hicieron los sindicatos y empresarios.