Los obispos del mundo entero, convocados en octubre por el Vaticano para un Sínodo, analizarán la influencia de las sectas y los riesgos del fenómeno del fundamentalismo en todos los continentes, según un documento de trabajo interno divulgado ayer jueves.
El texto, llamado “Instrumentum Laboris”, redactado por la Secretaría del Sínodo, para ser analizado por los obispos, lleva el título La Palabra de Dios en la Vida y en la Misión de la Iglesia y debe servir como guía para las discusiones.
Para realizar el documento, de 84 páginas, fueron enviados cuestionarios a obispos, religiosos, teólogos y laicos de todos los continentes, quienes señalaron una serie de asuntos candentes a tratar sobre la misión de la Iglesia católica en el mundo de hoy.
Entre los temas que suscitan más preocupación figura la presencia de “numerosas sectas, que actúan en diferentes continentes y se sirven de la Biblia para alcanzar objetivos desviados con métodos distintos a los de la Iglesia”, sostiene el texto.
Igualmente se señala “el riesgo del fundamentalismo, fenómeno que tiene amplios matices antropológicos, sociológicos y sicológicos, pero que se aplica en modo particular a la lectura bíblica y a la consiguiente interpretación del mundo”.
Los “padres sinodales”, como suelen ser llamados los obispos elegidos para participar en la asamblea general, que se celebrará del 5 al 26 de octubre en el Vaticano, abordarán también “el delicado y problemático aspecto de la relación entre Biblia y ciencia en la interpretación del mundo y de la vida humana”.
Una clara alusión a las polémicas generadas en Estados Unidos sobre darwinismo, creacionistas y evolucionistas.
El darwinismo es una teoría que establece que la especie humana es fruto de una larga evolución, mientras que los creacionistas se basan en la Biblia como forma de explicar la creación del mundo por un Dios.
Después de haberla combatido durante décadas, ahora la Iglesia católica considera que la teoría de la evolución no es incompatible con la doctrina católica, aunque sigue criticándola.
Un tema que será examinado probablemente por los obispos latinoamericanos es el de la “interpretación” de las Escrituras, dado que varios teólogos de la liberación han sido condenados por el Vaticano por el método marxista que emplearon para analizar los textos sagrados, como fue el caso del español residente en Centroamérica, John Sobrino.
NO INSTRUMENTALIZAR LA FE
“El teólogo debe usar el dato bíblico sin instrumentalizarlo, mientras el exégeta no debe limitar su investigación solamente a los datos literarios”, sostiene el texto.
Los religiosos de todo el mundo constatan también “el surgimiento de formas gnósticas y esotéricas” en la interpretación de la Sagradas Escrituras y temen que, con la globalización, se imponga el “secularismo consumístico” y la “indiferencia religiosa” entre las jóvenes generaciones.
El Sínodo es una instancia consultiva cuyo objetivo es favorecer los intercambios entre obispos y ayudar al Pontífice en su tarea de gobernar la Iglesia católica.
Benedicto XVI ya presidió en octubre de 2005 la 11 Asamblea Ordinaria del Sínodo convocado por su predecesor, Juan Pablo II, sobre el tema de la Eucaristía.
Por otro lado, el Papa nombró a varios cardenales españoles y latinoamericanos como nuevos miembros de diversas congregaciones vaticanas.
El Arzobispo de Valencia, cardenal Agustín García-Gasco, pasa a formar parte de la Congregación Para el Culto Divino y del comité de presidencia del Pontificio Consejo de la Familia.
El Arzobispo de Barcelona, cardenal Luis Martínez Sistach, integrará el Supremo Tribunal de la Signatura Apostólica y del Pontificio Consejo para los Laicos.
El Arzobispo argentino y prefecto de la Congregación para las Iglesias Orientales, Leonardo Sandri, será ahora también componente de los pontificios Consejos para la Evangelización de los Pueblos; de la Promoción para la Unidad de los Cristianos y para el Diálogo Interreligioso.
El Arzobispo de Monterrey (México), cardenal Francisco Robles, integrará la Pontificia Comisión para América Latina.