Los Celtics de Boston prácticamente dejaron la mesa servida para una coronación en la Serie Final de la NBA.
Anoche, el equipo de Doc Rivers experimentó una espectacular remolcada de 24 puntos, la más grande recuperación en una final, para derrotar 97-91 a los Lakers, en el Staples Center de Los Ángeles, y así aumentar su ventaja 3-1 en la final y colocarse a nada más un éxito de la coronación.
Para los Celtics era urgente ganar fuera de casa.
No podían darse el lujo de perder los tres duelos en Los Ángeles, donde generalmente los Lakers se crecen. Y aunque en buena parte del partido parecía que los Celtics caerían por segundo duelo consecutivo, apretaron el acelerador, el “Big Three” funcionó a la perfección y con una sólida defensa en los minutos finales, superaron a los Lakers de Kobe Bryant.
Los astros Paul Pierce y Ray Allen funcionaron a la perfección en la segunda mitad del partido, defendiendo y guiando la ofensiva, hasta ahogar a unos Lakers que perdieron fortaleza a pesar de contar con un gran respaldo de casa.
En la primera mitad, los Lakers golpearon con ventajas de 35-14 y 58-40 hasta el descanso, dando una clara señal de que podrían mantenerse en la segunda parte.
Esos 18 puntos parecían una carga muy difícil para los Celtics, pero Allen y Pierce se encargaron de cambiar la historia con un férreo trabajo defensivo y ofensivo. Pierce no dejó en paz a Bryant y Allen remató con un gran cierre para dejar con la ilusión del empate a los aficionados de Los Ángeles.