Hay un puesto en la Eurocopa 2008 que parece maldito y expone a los jugadores más que a los seleccionadores: el de capitán, como lo demuestran los casos del italiano Fabio Cannavaro, del suizo Alexander Frei o del francés Patrick Vieira, que entró al torneo sobre el límite.
Presente en el banco de suplentes de Italia en Berna el lunes por la noche, Cannavaro no pudo hacer nada para evitar el naufragio de su equipo ante Holanda (3-0), en partido del grupo de la muerte (C).
FABIO CANNAVARO
De hecho, el campeón del mundo 2006 intentó levantar la moral de su colega Marco Materazzi, pero su intervención se limitó a algunas palabras de aliento cuando el central del Inter de Milán, héroe de la final del Mundial 2006, fue reemplazado por el seleccionador Roberto Donadoni.
Cannavaro no se desplaza más con muletas, luego de haberse lesionado en su tobillo izquierdo durante un entrenamiento previo al arranque del Europeo, en un choque involuntario con su compañero Chiellini, la semana pasada, pero sufre de impotencia.
Ahora, el Balón de Oro 2006 sólo puede hacer fuerza desde afuera y su presencia se extraña mucho en el campo azzurri, como quedó patente el lunes.
ALEXANDER FREI
Capitán de la “Nati” suiza, Frei, pudo disputar apenas un tiempo en el choque inaugural ante República Checa (derrota 0-1), pero tuvo que abandonar el terreno de juego con lágrimas en la cara tras un choque duro con un rival checo, en el minuto 43, que lo dejó fuera del partido.
El atacante del Borussia Dortmund, afectado por la lesión, se marchó al hospital y allí se constató que tenía una lesión en los ligamentos de una de sus rodillas. ¿Conclusión? Torneo acabado y al menos seis semanas de recuperación.
“Mi sueño se ha destruido, pero el sueño de la selección y de todo un país aún continúa”, dijo el ex delantero del Rennes.