La presión estará sobre Suiza y Turquía cuando choquen hoy en la Eurocopa, por primera vez desde la batalla campal que protagonizaron hace tres años en Estambul.
Ambos equipos buscan una victoria tras caer derrotados en el debut por el Grupo A y con otra caída perderían casi toda esperanza de avanzar hacia los cuartos de final. Es un duelo que además esconde algún resentimiento en ambos bandos.
“Habrá una atmósfera intensa”, dijo el defensor suizo Johan Djourou. “No debería pelearse en el futbol. Esperemos que no pase en Suiza”.
Suiza y Turquía se enfrentaron en noviembre de 2005 por un lugar en el Mundial de Alemania. La serie finalizó con un marcador global 4-4, pero los suizos avanzaron por sus goles de visitante.
Tras el final, los suizos tuvieron que huir del campo de juego, aparentemente para escapar de los enfurecidos hinchas turcos. Luego se desató una gresca entre los jugadores de ambos equipos en el túnel camino a los vestuarios. El defensor suizo Stephane Grichting fue hospitalizado.
La pelea derivó en duras sanciones y hasta el presidente de la FIFA, Josepp Blatter, amenazó con excluir a Turquía del Mundial 2010. Blatter, nacido en Suiza, finalmente no avanzó con la idea. Los turcos también se quejaron por el tratamiento que recibieron en Suiza, donde según ellos algunos fanáticos silbaron durante el Himno turco.
En una entrevista que concedió a la AP el mes pasado, el técnico turco Fatih Terim dijo que estaba arrepentido por lo que había pasado. Agregó que el episodio es historia y que no debería afectar el trato a su selección en Basilea.
“Lo que pasa en el futbol, queda en el futbol”, afirmó Terim, quien ha tenido gestos amistosos hacia su colega suizo Koebi Kuhn, cuya esposa está internada en un hospital, y con el capitán Alexander Frei, que quedó fuera de competencia por una rotura de ligamentos cruzados en su rodilla izquierda que sufrió en el debut.
Los jugadores turcos han evitado el tema y la reacción en Suiza ha sido medida.
“Obviamente no podemos olvidar lo que pasó, pero estamos pensando en jugar al futbol y ganar el partido, sostuvo el volante Tranquillo Barnetta.
Su compañero Philippe Senderos tampoco piensa en el pasado: “Es otro partido, otro estadio, otra competición”, dijo.
Las autoridades de Suiza dijeron que esperan la llegada de miles de simpatizantes turcos a Basilea, procedentes de otras ciudades suizas, y de la vecina Alemania. Pero no están previstas medidas de seguridad extraordinarias. “Siempre estamos vigilando”, explicó el portavoz de la policía suiza, Guido Balmer.