Ya se sabe que al presidente Daniel Ortega le gusta viajar. Y pocas veces se sabe qué y dónde lo hace. Sin embargo, alguna huella va quedando en páginas de internet sobre cómo la pasa en sus viajes.
Así, en la página promocional del restaurante beliceño Caramba, “especializado en comida mexicana y caribeña” (www.ambergriscaye.com/caramba), han colocado fotos de los turistas que llegan a ese lugar del norte de Belice.
Se trata, en su mayoría, de los clásicos turistas cheles rojizos de tanto sol, en pantalones cortos y chinelas. Pero entre tanto chele destaca nuestro Presidente, de camiseta roja, con la mirada un poco perdida y el pelo desordenado, frente a varios platos de comida, una botella de vino que descansa en la hielera y una cerveza que podría ser del o los acompañantes que no se ven en la foto.
“El propietario René Reyes se reunió y charló con el presidente Daniel Ortega. Caramba Restaurante tuvo el placer de acoger a Su Excelencia el presidente Daniel Ortega de Nicaragua”, dice el pie de foto en la que el dueño le estrecha la mano a Ortega.
COMIDA DE RICOS
Según el menú del restaurante Caramba, de Belice, un platillo de langostas tiene un costo de entre 35 y 40 dólares (entre 670 y 770 córdobas el plato).
Si se trata de un plato que incluye camarones los precios van entre 26 y 30 dólares (entre 500 y 600 córdobas).
La foto puede ser vista en la página web: www.ambergriscaye.com/caramba/.
DE LA COMIDA AL BAILE
La Voz del Sandinismo (www.lavozdelsandinismo.com) muestra una faceta de Ortega que no le conocemos en Nicaragua: el tango. La única vez que hemos visto bailar a Ortega fue en aquella patética demostración de “baile miskito” que realizó el 19 de julio del 2006, cuando llegó a la tarima en caballo y con la Bandera de Nicaragua como capa.
Pero, de las malas experiencias se aprende, y La Voz del Sandinismo presenta en su página a web a Daniel Ortega recibiendo ¡clases de tango en plena calle! Podría ser una calle de Buenos Aires. Las fotos no dicen dónde ni cuando se tomaron. De chaleco safari y sombrero a lo Carlos Gardel, Ortega sigue atento las indicaciones de la guapa bailarina, sin importarle la mirada de los transeúntes. Una escena inimaginable en las calles de Managua.
Tan extraño se ve Daniel Ortega que uno podría pensar que se trata de un montaje en Photoshop, si no estuviera colocada en una de las páginas oficiales del Frente Sandinista.
Recientemente, la comandante Dora María Téllez, que mantiene una huelga de hambre y conoce muy bien a Daniel Ortega, dijo en una entrevista que el Presidente “le tiene horror a ser un Daniel Ortega común y silvestre. Vos no te vas a encontrar a Daniel Ortega yendo a comprar una tique para entrar con sus hijos al cine, ni yéndose a comer un sándwich en algún lugar, ni parándose a comprar un raspado Loli o en calzoneta en el mar con su familia”.
Pero como no sólo de política vive Ortega… Cuando necesita comportase como un ser humano normal, busca el extranjero.
“Daniel Ortega se va a pasar sus vacaciones fuera de Nicaragua para no parecer persona normal aquí”, había dicho Téllez y las fotos que van quedando por las páginas web, parecen confirmarlo.