A la mitad del camino de una temporada de derroche de pólvora, el artillero Esteban Ramírez, del Chinandega, presenta un astronómico promedio de bateo de .500.
Esteban lidera a los bateadores del Campeonato Nacional de Beisbol con 42 imparables en 84 turnos y, aunque durante largo rato se ha sostenido encima de los 500, está a punto de caer de la increíble cifra, demostrándonos que es humano.
Es casi imposible sostener el ritmo de un hit cada dos turnos, cuando la temporada envejece, el agotamiento crece y los lanzadores son más cuidadosos debido a los antecedentes inmediatos.
Esteban no se puede dar el lujo de perder mucho terreno ante la estabilidad del patrullero del Matagalpa, Justo Rivas, que registra un sólido promedio de .448 y encuentra en sus compañeros de equipo el respaldo que necesita para seguir viendo muchos strikes.
Así que mientras más avance la temporada, podríamos estar en presencia de una nueva persecución de Justo sobre Esteban por la corona del bateo, como ocurrió dos temporadas atrás en la Liga Profesional, con Rivas imponiéndose en la recta final.
No obstante, este año, no sólo Esteban y Justo vuelan alto. No se puede perder de vista a Yáder Hodgson, compañero de Justo en el Matagalpa y campeón de bateo de la liga anterior con .427, que este año presenta .438, mostrando una llamativa consistencia.
Jimmy González, del Granada, está un poco distante con promedio de .409, pero aún hay mucho recorrido para ensayar una arremetida, pues simplemente se trata del mejor bateador de la liga.
Juan Oviedo, también de los Tiburones, ha caído a .404, pero cuando entra en racha sube rápidamente, así que no se le puede descartar.
Mientras tanto, el chavalo Edgard Montiel, del Bóer, cierra la lista de bateadores de .400, con .402. Por su inexperiencia no es portador de muchas oportunidades, pero a diferencia del resto que ha venido bajando paulatinamente, el promedio de este novato ha ido en crecimiento.